Las quejas ciudadanas evidencian el desgaste de un compromiso municipal que anunció reparaciones en seis meses y sigue sin resolver los problemas denunciados
Los semáforos fuera de servicio en distintos puntos de Telde se han convertido en un símbolo de la distancia entre los anuncios del gobierno de Juan Antonio Peña y los problemas que padecen los ciudadanos. Mientras las soluciones se demoran, peatones y conductores afrontan cruces donde la falta de regulación dificulta la circulación y genera situaciones de inseguridad.
El antecedente agrava la crítica. Según los datos recogidos en las denuncias, en octubre de 2023 el Pleno aprobó una partida de 404.863,05 euros para reparar los semáforos, con un plazo anunciado de seis meses. Tres años después, los vecinos siguen señalando instalaciones inoperativas. Un compromiso con fecha y presupuesto exige explicaciones cuando sus resultados no llegan a la calle.
La Avenida del Cabildo, la rotonda de Daora, el entorno del Mercado Municipal, la calle Alfonso XIII frente al CAP de San José de Las Longueras, la confluencia de Torricelli con la carretera de Melenara y el paso entre Eucaliptos I y El Cascajo, en Jinámar, figuran entre los lugares afectados que mencionan las quejas ciudadanas.
El gobierno municipal debe responder por qué un problema conocido y denunciado continúa sin solución. ¿Qué se ha reparado? ¿Cuánto se ha gastado? ¿Qué actuaciones quedan pendientes? ¿Cuándo volverán a funcionar los dispositivos? La ciudadanía merece respuestas concretas y comprobables.
La responsabilidad política de Peña tampoco termina en anunciar una inversión. Como alcalde, debe exigir que los compromisos se ejecuten y que, mientras llegan las reparaciones, se adopten medidas provisionales para proteger a quienes utilizan estos cruces. Dejar pasar el tiempo traslada las consecuencias de la falta de gestión a los vecinos.
Para una persona mayor, alguien con movilidad reducida o una familia con niños, cruzar una vía sin regulación semafórica puede representar una dificultad diaria. Tratar esta situación como un asunto menor revela una preocupante desconexión con la realidad de la calle.
Telde necesita un calendario público de reparaciones, explicaciones sobre el dinero aprobado y actuaciones urgentes en los puntos denunciados. Tres años después del compromiso, los semáforos apagados dejan al descubierto una gestión que sigue debiendo resultados a los ciudadanos.







