Porque una ciudad puede vivir de fiesta en fiesta, pero entre celebración y celebración también hay que gobernar. Y antes de construir palacetes políticos, hay que garantizar que los ciudadanos tengan servicios públicos dignos
La plataforma “Tertuliando desde la resistencia en Telde” volvió a reunirse este viernes en San Gregorio para analizar las elecciones generales, el futuro político municipal, el traslado de Servicios Sociales y una ciudad que parece vivir de fiesta en fiesta mientras los vecinos siguen reclamando soluciones.
Una semana más, la plaza de San Gregorio se convirtió en ese particular parlamento ciudadano donde no hacen falta escaños, asesores ni dietas para hablar de política.
Los integrantes de “Tertuliando desde la resistencia en Telde” analizaron las próximas elecciones generales del 29 de noviembre, una convocatoria que ha venido a dar cierto respiro a los partidos locales, aunque también les servirá para comprobar su capacidad de movilización pensando en las municipales de mayo de 2027.
Porque una cosa es decidir quién gobernará España durante los próximos cuatro años y otra muy distinta quién dirigirá el Ayuntamiento de Telde.
San Gregorio, donde la política nunca descansa
En Telde, especialmente en San Gregorio, la política está presente en cada esquina, en las cafeterías y hasta en las conversaciones de quienes salen a pasear.
Pero mientras los partidos preparan sus campañas, los vecinos continúan denunciando problemas de limpieza, mantenimiento, baches y abandono en diferentes barrios.
Y es que las elecciones podrán cambiar los políticos, pero los socavones no desaparecen con una papeleta ni las aceras se arreglan con un mitin.
¿Servicios Sociales a un edificio deteriorado y un palacete para el Alcalde?
Y mientras todo esto sucede, también se comentó el polémico traslado de Servicios Sociales desde su antigua sede de San Juan hacia otras dependencias municipales, incluida la utilización de la Casa de la Juventud, un edificio cuyo estado ha provocado las denuncias sindicales por sus humedades y un sótano apuntalado.
Pero lo que despierta nuevas preguntas es el futuro de las antiguas oficinas de San Juan.
Desde 2023 se conoce la intención del alcalde, Juan Antonio Peña, de recuperar la planta alta de aquel inmueble para dependencias de Alcaldía. Ahora circulan comentarios sobre la posibilidad de convertir ese espacio en una especie de gran palacete reservado para el despacho del alcalde, aunque no consta que semejante proyecto esté aprobado.
Y aquí surge la pregunta cargada de ironía: ¿los Servicios Sociales buscando un lugar digno mientras el alcalde piensa en instalar su particular palacio municipal?
Conviene que el Ayuntamiento aclare qué pretende hacer realmente con ese edificio y qué garantías tendrán los trabajadores y usuarios de Servicios Sociales.
Porque antes que los despachos importantes están las personas que necesitan ayuda.
Telde cambia la hora… ¿y los problemas para cuándo?
Mientras tanto, el Ayuntamiento continúa con su calendario festivo.
Este fin de semana San Gregorio celebrará «Telde cambia la hora», con música y actividades, mientras el 31 de octubre llegará la tradicional celebración de Los Finaos.
Nadie está en contra de las fiestas ni de nuestras tradiciones, pero los tertulianos se preguntan si esa misma capacidad organizativa podría dedicarse también a resolver los problemas cotidianos de los barrios.
Porque resulta curioso: en Telde cambiamos la hora en una noche, pero algunos problemas municipales llevan años esperando que alguien les cambie el rumbo.
Las fiestas pasan, los problemas permanecen
En mayo llegará el momento de que cada partido del Gobierno municipal explique qué ha hecho durante estos cuatro años, qué proyectos ha terminado y por qué otros siguen pendientes.
La oposición también tendrá que demostrar que dispone de alternativas y soluciones, más allá de las críticas.
La tertulia terminó con una reflexión que resume las preocupaciones del encuentro:
«Este fin de semana cambiaremos la hora, en noviembre votaremos en las generales y en mayo llegará el examen municipal. Pero lo que no puede seguir esperando es Telde».
Porque una ciudad puede vivir de fiesta en fiesta, pero entre celebración y celebración también hay que gobernar. Y antes de construir palacetes políticos, hay que garantizar que los ciudadanos tengan servicios públicos dignos.







