El Ayuntamiento debe explicar qué se ha investigado, qué hipótesis se han descartado y con qué pruebas. Si existen informes que descartan la relación del emisario 222 con este episodio, su publicación ayudaría a despejar las dudas

La reapertura al baño de la playa de Melenara, autorizada este jueves 5 de noviembre tras recibir informes sanitarios favorables, deja pendiente una cuestión fundamental: conocer qué provocó la contaminación que obligó a prohibir el baño el pasado 30 de octubre.

Las muestras recogidas el miércoles 28 de octubre detectaron concentraciones de enterococos intestinales superiores a los valores permitidos en el sector norte de la playa, próximo al muelle. Ese resultado justificó el cierre preventivo, pero no identificó la procedencia de la contaminación.

Seis días después, el Ayuntamiento de Telde anuncia que el agua vuelve a reunir las condiciones adecuadas para el baño. Sin embargo, la información difundida sobre la reapertura no ofrece conclusiones que permitan conocer el foco del episodio ni determinar si su causa ha sido localizada y corregida.

Según la comunicación municipal, la empresa mixta Aguas de Telde ha realizado inspecciones de las redes de saneamiento mediante cámaras, pruebas con colorantes y otras comprobaciones para localizar posibles anomalías.

Falta explicar qué conducciones se han inspeccionado, qué incidencias se han encontrado y qué resultados han ofrecido esas actuaciones. Anunciar una investigación sin comunicar sus conclusiones mantiene la incertidumbre entre vecinos, bañistas y negocios del litoral.

En este contexto, resulta necesario aclarar qué comprobaciones se han realizado sobre el emisario 222 y si se ha investigado una posible relación entre sus vertidos y los episodios que han motivado restricciones del baño. La información disponible no permite dar por acreditada esa conexión, pero tampoco sustituye la obligación de ofrecer respuestas documentadas sobre las infraestructuras de vertido y sus controles.

El Ayuntamiento debe explicar qué se ha investigado, qué hipótesis se han descartado y con qué pruebas. Si existen informes que descartan la relación del emisario con este episodio, su publicación ayudaría a despejar las dudas.

La ciudadanía necesita conocer los valores detectados en las distintas muestras, las fechas y puntos de recogida, los resultados de las inspecciones y las medidas adoptadas para prevenir nuevos episodios.

Las analíticas favorables permiten recuperar el baño conforme al criterio sanitario. No explican, por sí solas, de dónde llegó la contaminación.

Melenara necesita recuperar la normalidad con información suficiente. La gestión municipal no puede dar por resuelto el episodio únicamente con la retirada de la prohibición: sigue pendiente esclarecer lo ocurrido y comunicar públicamente las conclusiones.