«La cuestión ya no es quién cometió los errores, sino quién permitió que llegaran a publicarse bajo el sello del Ayuntamiento de Telde»

La publicación del cartel promocional de Manga Telde 2026 ha generado sorpresa y malestar entre numerosos ciudadanos debido a la notable acumulación de errores que presenta un documento destinado a difundir uno de los eventos culturales y de ocio juvenil más importantes del municipio.

No es una errata puntual o un fallo aislado, circunstancias que pueden producirse en cualquier publicación. Lo que resulta especialmente llamativo es la sucesión de incorrecciones detectadas en el cartel, entre ellas repeticiones de contenidos, errores ortográficos, problemas de redacción, expresiones difíciles de comprender y una estructura informativa que en algunos casos dificulta la lectura y la correcta interpretación de la programación anunciada.

La gravedad de la situación radica en que se trata de un material promocional difundido bajo el amparo de una administración pública, que tiene la obligación de garantizar unos estándares mínimos de calidad, claridad y rigor en todas sus comunicaciones oficiales. La imagen que proyecta una institución también se construye a través de los detalles, y la publicación de un cartel con semejante número de errores transmite una sensación de improvisación y falta de supervisión que resulta impropia de un organismo público.

Más allá de las actividades programadas, cuya celebración es positiva para la dinamización cultural y juvenil del municipio, el debate se centra en la evidente ausencia de mecanismos eficaces de revisión y control de calidad antes de la difusión del material promocional. Resulta difícil comprender cómo un documento con tantas deficiencias pudo superar todas las fases de elaboración, validación y publicación sin que nadie advirtiera la necesidad de corregir aspectos tan básicos.

Esta situación no solo perjudica la imagen del propio evento, sino que también afecta a la proyección exterior de Telde. Cuando una administración presenta materiales oficiales con errores que dificultan su comprensión, la percepción pública sobre la gestión y el nivel de exigencia institucional se resiente inevitablemente.

Por ello, sería deseable que los responsables municipales aclararan las circunstancias que han dado lugar a esta situación y adoptaran las medidas necesarias para evitar que episodios similares vuelvan a repetirse. La promoción de la cultura, el ocio y la participación juvenil merece una comunicación a la altura del esfuerzo organizativo y de la imagen que Telde aspira a proyectar.

La ciudadanía tiene derecho a esperar de sus instituciones documentos claros, rigurosos y correctamente elaborados. No se trata de exigir la perfección, sino de garantizar unos mínimos de profesionalidad y respeto hacia los vecinos y hacia la propia imagen del municipio.