Los aseos de la principal zona comercial de Telde acumulan años de cierres, falta de mantenimiento y denuncias ciudadanas sin que el Ayuntamiento haya dado una solución definitiva

Los baños públicos de la plaza de San Gregorio continúan siendo uno de esos problemas enquistados que el Ayuntamiento de Telde no consigue resolver. La mayor parte del tiempo permanecen cerrados, privando a vecinos, comerciantes y visitantes de un servicio básico en pleno corazón comercial de la ciudad.

No se trata de una situación puntual ni de una avería reciente. Durante años se han sucedido las denuncias por el cierre de estas instalaciones y por las deficientes condiciones en las que se encuentran cuando, de manera ocasional, están abiertas. Suciedad, falta de mantenimiento, grifos o tuberías averiados y ausencia de elementos básicos como jabón o papel higiénico han formado parte de las quejas trasladadas públicamente.

Lo más grave es precisamente su falta de disponibilidad habitual. Unos baños públicos que permanecen cerrados la mayoría de las veces difícilmente pueden considerarse un servicio público efectivo. Su existencia pierde todo sentido si quienes necesitan utilizarlos se encuentran, una y otra vez, con la puerta cerrada.

La situación resulta todavía más incomprensible teniendo en cuenta su ubicación. San Gregorio es uno de los principales espacios comerciales y de encuentro ciudadano de Telde, transitado diariamente por cientos de personas, entre ellas mayores, familias y visitantes. Garantizar unos aseos públicos abiertos, limpios y accesibles debería ser una obligación elemental en una zona de estas características.

Las denuncias se repiten, pasan los años y el problema continúa prácticamente en el mismo punto. A estas alturas no cabe alegar desconocimiento. El Ayuntamiento conoce sobradamente una situación que ha sido denunciada públicamente en numerosas ocasiones.

San Gregorio no necesita que los baños se abran de manera esporádica para volver a cerrarse poco después. Necesita una solución definitiva, con un horario estable y suficientemente amplio, limpieza diaria, mantenimiento preventivo, reposición de suministros y reparación inmediata de cualquier avería.

Mientras se anuncian actuaciones, proyectos y mejoras para dinamizar el centro de Telde, resulta difícil explicar que algo tan elemental como garantizar unos baños públicos abiertos y en condiciones siga sin resolverse.

La calidad de una ciudad no se mide únicamente por sus grandes proyectos, sino también por el funcionamiento cotidiano de sus servicios más básicos.