Una ciudad como Telde no puede acostumbrarse a la improvisación ni convertir la dejadez en normalidad. Los detalles también definen la gestión de un gobierno y, en esta ocasión, la imagen ofrecida vuelve a estar muy por debajo de la importancia y solemnidad que merece el Santo Cristo de Telde

La falta de cuidado de los símbolos oficiales vuelve a dejar una imagen impropia de Telde durante las fiestas en honor al Santo Cristo. Dos mástiles permanecen vacíos y la bandera de Canarias luce rota, una estampa que resta solemnidad a una de las celebraciones religiosas e históricas más importantes de la ciudad.

Las banderas no son simples elementos decorativos. Representan a las instituciones y a la ciudadanía, por lo que deben ocupar el lugar que les corresponde, estar limpias y conservarse en perfecto estado, especialmente durante actos de especial relevancia.

La situación contrasta con etapas anteriores, cuando el responsable municipal de Protocolo, Ángel R. García, cuidaba estos detalles y garantizaba que, durante las festividades del Santo Cristo, tanto San Juan como San Gregorio lucieran las banderas correctamente colocadas y en condiciones dignas.

Lo ocurrido refleja una preocupante pérdida del rigor institucional. No se necesitan grandes inversiones para revisar unos mástiles o sustituir una bandera deteriorada, sino previsión, responsabilidad y respeto por los símbolos que representan a todos.

Una ciudad como Telde no puede acostumbrarse a la improvisación ni convertir la dejadez en normalidad. Los detalles también definen la gestión de un gobierno y, en esta ocasión, la imagen ofrecida vuelve a estar muy por debajo de la importancia y solemnidad que merece el Santo Cristo de Telde.