La libertad para cambiar de partido debe ir acompañada de responsabilidad ante quienes depositaron su confianza en la candidatura anterior. Conservar el puesto mientras se construye otro destino político transmite una imagen difícil de justificar: las siglas son sustituibles; el sillón, intocable
La política teldense Minerva Alonso, actual consejera del Cabildo de Gran Canaria, ocupará el cuarto puesto de la candidatura al Congreso por Las Palmas de la alianza entre Municipalistas Primero Canarias y Coalición Canaria para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, según las informaciones publicadas sobre la composición de la lista.
En Canarias Informativa ya apuntábamos en julio que su destino político sería Primero Canarias. Su incorporación a esta candidatura refuerza aquella previsión y plantea una pregunta inevitable:¿por qué quienes rompen con el proyecto que los llevó a las instituciones conservan el cargo obtenido bajo sus siglas?
Alonso abandonó Nueva Canarias en julio, pero mantuvo su responsabilidad institucional. Su salida formó parte de la ruptura que ha sufrido la organización, con la marcha de distintos representantes hacia el espacio de Primero Canarias.
La crítica es política y ética: los ciudadanos votaron una candidatura vinculada a un proyecto, un programa y unas siglas. Cambiar de organización conservando la representación exige explicaciones que no pueden despacharse con apelaciones genéricas a la renovación o a la unidad del nacionalismo.
Nueva Canarias fue durante años la plataforma desde la que Alonso desarrolló su trayectoria pública. Por eso, al abandonar ese proyecto, la decisión más coherente habría sido renunciar también al cargo y someter su nueva propuesta al respaldo de las urnas.
La libertad para cambiar de partido debe ir acompañada de responsabilidad ante quienes depositaron su confianza en la candidatura anterior. Conservar el puesto mientras se construye otro destino político transmite una imagen difícil de justificar: las siglas son sustituibles; el sillón, intocable.
La anunciada presencia de Alonso en la lista conjunta permite conocer su siguiente paso, pero no resuelve la contradicción anterior. Presentarse a unas nuevas elecciones no borra la obligación de explicar por qué mantuvo la representación obtenida con el proyecto que decidió abandonar.
El próximo 29 de noviembre, los electores podrán valorar también estas trayectorias. La coherencia no se demuestra únicamente en los discursos de campaña: se acredita con decisiones, especialmente cuando asumirlas obliga a renunciar a un cargo. MC







