Con este nombramiento, el Partido Popular impone a los electores de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura a una figura caracterizada por la inestabilidad y la falta de coherencia institucional

La inclusión de Sergio Ramos como cabeza de lista del Partido Popular al Congreso de los Diputados por la provincia de Las Palmas ha provocado un profundo malestar y rechazo en el ámbito político y social. Su designación reabre el debate sobre la falta de compromiso y credibilidad de los representantes públicos hacia la ciudadanía.

Cabe recordar que, hace apenas dos años, Ramos abandonó de manera precipitada sus responsabilidades como vicealcalde y primer teniente de alcalde de Telde, renunciando al mismo tiempo a su acta de senador por Gran Canaria bajo el argumento de padecer supuestos motivos de salud. En aquel momento, tanto la corporación municipal como los distintos grupos de la oposición y los medios de comunicación mostraron respeto y solidaridad, confiando en una recuperación tras un retiro que se prometía definitivo.

Sin embargo, su sorpresivo retorno para liderar la lista a la Cámara Alta por Las Palmas confirma las sospechas de que su salida respondió a cálculos o disputas internas dentro del partido y no a razones de fuerza mayor. Aquella marcha engañó la buena fe de los vecinos de Telde y generó un perjuicio directo a la gobernabilidad y a la representación insular en el Senado.

Un perfil voluble para una responsabilidad clave

Con este nombramiento, el Partido Popular impone a los electores de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura a una figura caracterizada por la inestabilidad y la falta de coherencia institucional. La política requiere de dirigentes de palabra firme y compromiso a largo plazo, no de representantes que abandonan sus puestos ante la primera dificultad para reaparecer cuando se reparten nuevas cuotas de poder.

La ciudadanía de Gran Canaria y del conjunto de la provincia merece representantes con un compromiso sin límites. Cortar de raíz con las responsabilidades institucionales alegando motivos de salud y reaparecer tiempo después en un puesto de salida evidencia una falta de respeto hacia los votantes de Telde y hacia el conjunto de los electores»

El Partido Popular debe explicar por qué considera que Ramos es la mejor opción para representar a la provincia y qué valoración hace de su etapa municipal, concluida antes de terminar el mandato para el que fue elegido.

Para los vecinos que confiaron en él, su candidatura puede dejar una sensación de compromiso pendiente: quien llegó a Telde solicitando respaldo para gobernar la ciudad pide ahora el voto para ocupar un escaño en el Congreso.

La confianza ciudadana no se recupera mediante una designación interna ni con una campaña de elogios. Se gana con explicaciones, resultados y compromisos creíbles. Sergio Ramos vuelve a tener el respaldo de su partido; ahora le corresponde justificar por qué merece recuperar el de los electores.