Resulta preocupante que un medio de comunicación de Telde pretenda decidir qué merece la consideración de información y qué debe ser despachado como simple «ruido mediático». Más aún cuando ese medio recibe dinero público a través de Gestel y parece empeñado en defender al pagador de turno

Un medio de comunicación de Telde pretende marcar el paso a los partidos políticos, arrogándose la capacidad de decidir qué asuntos merecen la consideración de información y cuáles deben ser desacreditados como simple «ruido mediático».

Nueva Canarias respondió ayer mediante un comunicado a ese intento de deslegitimar la labor fiscalizadora de la oposición. La formación rechazó las valoraciones de un medio que recibe financiación pública a través de Gestel y que, una vez más, parece salir en defensa del responsable político de turno.

«Tampoco aceptamos que fiscalizar al Gobierno sea “politizar” o “hacer ruido”. Nueva Canarias ha ejercido durante este mandato una oposición seria, responsable, constructiva y propositiva, trabajando con vecinos y colectivos, presentando alternativas, reconociendo los aciertos y denunciando aquello que consideramos incorrecto», señaló la organización.

Nueva Canarias recordó, además, que ha tendido la mano cuando los intereses de Telde así lo han exigido porque la ciudad debe situarse por encima de las siglas. Sin embargo, dejó claro que mantener una actitud constructiva no significa renunciar a la crítica ni guardar silencio ante una gestión que considera equivocada. «Colaborar y exigir responsabilidades son perfectamente compatibles», concluyó la formación.

La función de los medios no debería consistir en dictar a la oposición cuándo puede fiscalizar al Gobierno ni en etiquetar como «ruido» las críticas que incomodan al poder. El periodismo debe informar, contrastar y vigilar a quienes administran los recursos públicos, permitiendo que sea la ciudadanía la que saque sus propias conclusiones.

Cuando un medio pretende marcar el paso a la oposición

Resulta preocupante que un medio de comunicación de Telde pretenda decidir qué merece la consideración de información y qué debe ser despachado como simple «ruido mediático». Más aún cuando ese medio recibe dinero público a través de Gestel y parece empeñado en defender al pagador de turno.

Los medios no están para marcar el paso a los partidos políticos ni para indicarles cuándo pueden hablar, criticar o fiscalizar al Gobierno. Tampoco deberían actuar como escudo de quienes administran los recursos públicos. Su función es informar, contrastar y vigilar al poder, no protegerlo de las críticas que le resultan incómodas.

Nueva Canarias respondió ayer con claridad: fiscalizar al Gobierno no es «politizar» ni «hacer ruido». La oposición tiene la obligación democrática de controlar la acción del Ejecutivo, señalar aquello que considera incorrecto y exigir responsabilidades. Puede reconocer los aciertos, presentar propuestas y tender la mano cuando Telde lo necesita, pero eso no significa aceptar el silencio como precio de la colaboración.

Ser constructivo no equivale a ser complaciente. Colaborar no supone renunciar a denunciar. Una oposición que calla ante los errores del Gobierno deja de cumplir con la responsabilidad que le encomendaron los ciudadanos.

Lo verdaderamente inquietante es que un medio financiado con fondos públicos trate de establecer la frontera entre la información legítima y el supuesto ruido mediático. Porque cuando quien recibe recursos de una administración se dedica a desacreditar las voces críticas con esa misma administración, resulta inevitable preguntarse dónde termina el periodismo y dónde comienza la defensa interesada del poder.

En democracia, el ruido no lo produce quien pregunta, denuncia o fiscaliza. El verdadero ruido aparece cuando se intenta silenciar la crítica y convertir la información en propaganda. Y en Telde, por desgracia, algunos parecen confundir desde hace demasiado tiempo una cosa con la otra. Maribel Castro; directora de canariasinformativa.com