Esta situación vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que preocupa cada vez más a la ciudadanía: la sensación de que el trabajo, el esfuerzo y los resultados obtenidos no siempre son los factores determinantes a la hora de decidir quién lidera un proyecto político

La reciente decisión del Partido Popular de designar a Poli Suárez como candidato a la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria para las elecciones municipales de 2027 ha abierto un intenso debate político sobre los criterios que emplean los partidos para elegir a quienes encabezan sus proyectos electorales.

La decisión ha sorprendido a numerosos observadores de la política canaria, especialmente porque Jimena Delgado ha protagonizado durante este mandato una de las oposiciones más activas y constantes en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

Desde el inicio de la legislatura, Delgado ha ejercido una labor de fiscalización permanente de la gestión del gobierno municipal encabezado por Carolina Darias, denunciando problemas relacionados con la limpieza, la seguridad, la ejecución de contratos públicos y otras cuestiones de interés para la ciudad.

Su trabajo alcanzó especial relevancia durante el denominado caso Valka, en el que reclamó reiteradamente responsabilidades políticas y la dimisión de la entonces concejala socialista Inmaculada Medina. Finalmente, la edil abandonó el gobierno municipal tras verse inmersa en el procedimiento judicial, un desenlace que el Partido Popular presentó como consecuencia de la presión política ejercida desde la oposición.

A ello se suma que Jimena Delgado logró en las elecciones municipales de 2023 uno de los mayores crecimientos electorales del Partido Popular en la capital grancanaria, incrementando de forma significativa el respaldo obtenido por la formación respecto a los anteriores comicios y consolidándose como líder de la oposición municipal.

Pese a estos resultados, la dirección regional del Partido Popular ha optado por relevarla como candidata a la Alcaldía y situar al frente de la candidatura a Poli Suárez, actual consejero de Educación y secretario general del PP de Canarias, reservando para Jimena Delgado un papel en la política nacional como diputada en el Congreso.

Hasta la fecha, el Partido Popular no ha ofrecido una explicación detallada que justifique este cambio de estrategia, circunstancia que ha dado lugar a múltiples interpretaciones en el ámbito político.

Esta situación vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que preocupa cada vez más a la ciudadanía: la sensación de que el trabajo, el esfuerzo y los resultados obtenidos no siempre son los factores determinantes a la hora de decidir quién lidera un proyecto político.

Cuando un representante público desarrolla una oposición intensa, consigue reforzar electoralmente a su partido y obtiene reconocimiento por su labor de control al gobierno, pero termina siendo sustituido sin una explicación convincente, resulta inevitable que muchos ciudadanos perciban que los equilibrios internos pesan más que el mérito.

Esa percepción alimenta el creciente distanciamiento entre la ciudadanía y la política. La falta de transparencia en decisiones de este tipo contribuye a aumentar la desconfianza hacia las organizaciones políticas y refuerza la idea de que, en demasiadas ocasiones, las estrategias internas terminan imponiéndose sobre el reconocimiento al trabajo realizado.

Porque cuando el mérito deja de ser el principal criterio para avanzar en política, quienes realmente pierden son la credibilidad de las instituciones y la confianza de los ciudadanos en sus representantes.