Cada semana surge una nueva campaña, una nueva celebración o un nuevo evento, mientras la sensación de parálisis en los asuntos importantes continúa creciendo. Muchos ciudadanos empiezan a preguntarse si la acción política del Ayuntamiento se limita a organizar actos lúdicos y gastronómicos como si esa fuera la respuesta a los problemas de Telde
La última ocurrencia del gobierno municipal de Telde ha sido invitar a los establecimientos de hostelería a participar en las I Jornadas del Bocadillo de Pata y del Cochino Canario, una iniciativa que, lejos de generar entusiasmo, vuelve a poner sobre la mesa la sensación de que el grupo de gobierno ha sustituido la gestión por una agenda permanente de eventos y campañas de promoción.
Resulta difícil comprender qué necesidad estratégica cubren unas jornadas dedicadas al bocadillo de pata cuando el municipio continúa arrastrando problemas de mucha mayor trascendencia que siguen sin respuesta. La ciudad acumula retrasos en proyectos, contratos pendientes, deficiencias en los servicios públicos y numerosas demandas vecinales que esperan una solución desde hace años.
La promoción de la gastronomía local puede ser positiva cuando forma parte de un plan integral de dinamización económica y turística. Sin embargo, anunciar unas jornadas monográficas sobre un bocadillo transmite la imagen de un gobierno que parece más preocupado por generar titulares llamativos que por afrontar los verdaderos retos del municipio.
Cada semana surge una nueva campaña, una nueva celebración o un nuevo evento, mientras la sensación de parálisis en los asuntos importantes continúa creciendo. Muchos ciudadanos empiezan a preguntarse si la acción política del Ayuntamiento se limita a organizar actos lúdicos y gastronómicos como si esa fuera la respuesta a los problemas de Telde.
La iniciativa ha sido recibida con sorpresa por numerosos vecinos, que consideran desproporcionado el esfuerzo institucional destinado a este tipo de actividades frente a las necesidades reales de la ciudad. Para muchos, la organización de unas jornadas dedicadas exclusivamente al bocadillo de pata refleja una preocupante falta de prioridades y de ideas para impulsar políticas de mayor calado.
Gobernar una ciudad de más de cien mil habitantes exige planificación, capacidad de gestión y soluciones eficaces. La promoción gastronómica puede tener su espacio, pero difícilmente puede convertirse en el eje de la acción municipal mientras siguen pendientes cuestiones esenciales para el presente y el futuro de Telde.
Porque una ciudad no se gobierna a golpe de fiestas, jornadas o campañas promocionales. Se gobierna resolviendo problemas, ejecutando proyectos y ofreciendo respuestas a los ciudadanos. Y esa sigue siendo la gran asignatura pendiente del actual gobierno municipal.







