El alcalde pretende celebrar ahora un nombramiento que llega después de meses de incertidumbre, protestas y silencio institucional ante las reclamaciones de los agentes

El Ayuntamiento de Telde ha anunciado este lunes uno de los últimos pasos para concluir el largo proceso administrativo y selectivo de 32 agentes de la Policía Local, que serán nombrados funcionarios de carrera después de una espera excesiva y de numerosos retrasos.

La resolución, publicada este 24 de agosto en el tablón de anuncios de la Corporación, será remitida ahora a los boletines oficiales correspondientes. El decreto fue firmado el pasado 20 de agosto por la Concejalía de Gobierno de Recursos Humanos y establece que los agentes deberán tomar posesión en el plazo de un mes desde el día siguiente a la notificación.

El proceso comenzó el 6 de mayo de 2024, cuando 33 agentes tomaron posesión como funcionarios en prácticas en el Teatro Municipal Juan Ramón Jiménez. Entre el 21 y el 31 de octubre de ese mismo año realizaron 70 horas de formación específica y, desde noviembre, completaron las 1.200 horas de prácticas exigidas en las calles del municipio.

Durante 2025 continuaron prestando servicio efectivo mientras esperaban la culminación de unos trámites que se prolongaron mucho más de lo razonable. Finalmente, el 25 de mayo de 2026, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Las Palmas de Gran Canaria declaró ejecutada la sentencia y acordó el archivo de la pieza de ejecución, despejando la cuestión judicial que condicionaba el expediente.

Desde entonces, los agentes han tenido que soportar otra larga espera mientras el expediente recorría las áreas municipales de Recursos Humanos e Intervención.

Resulta especialmente llamativo que el alcalde, Juan Antonio Peña, afirme ahora que “lo importante son los agentes” y pretenda presentar el nombramiento como el final feliz de una gestión ejemplar. Los agentes siempre fueron lo importante, también cuando se manifestaban y reclamaban públicamente su derecho a jurar el cargo y a convertirse en funcionarios de carrera con todas las garantías.

No se trata, como sostiene Peña, de hablar de “vencedores ni vencidos”. Se trata de reconocer que durante meses el alcalde dio la callada por respuesta mientras estos profesionales y sus familias vivían una situación de incertidumbre que alteró proyectos personales, laborales y familiares.

Ahora Peña asegura que la ciudad reconoce el “enorme esfuerzo personal, familiar y profesional” de los policías. Sin embargo, ese reconocimiento llega tarde y después de un auténtico viacrucis administrativo. Sus palabras suenan más a un intento de apropiarse políticamente del desenlace que a una verdadera asunción de responsabilidades.

Los 32 agentes han superado una oposición exigente, la formación específica, las prácticas obligatorias y una espera injustificadamente prolongada. Han conquistado su condición de funcionarios de carrera con su esfuerzo y perseverancia.

Por eso, la felicitación debe dirigirse exclusivamente a ellos y a sus familias. No tienen nada que agradecerle a Juan Antonio Peña. Se lo han ganado a pulso. MC