En Telde se ha inventado una nueva unidad de tiempo político: el «ya casi». No se mide en días, meses o años, sino en ruedas de prensa, vídeos promocionales, visitas institucionales y anuncios calificados de históricos. Todo está a punto de comenzar, a punto de terminar o a punto de abrir. Lo único que nunca llega es el punto final
Agosto enfila su recta final y el Polideportivo Paco Artiles continúa cerrado. El propio Ayuntamiento anunció en abril que la instalación se aproximaba a su apertura durante los meses de verano. Sin embargo, la reapertura todavía no se ha materializado y ahora las previsiones apuntan a septiembre.
Todavía queda una posibilidad para salvar técnicamente la promesa: abrirlo el 21 de septiembre a las 23.59 horas y convocar una rueda de prensa para demostrar que el verano aún no había terminado. En la política municipal de Telde, hasta el calendario puede convertirse en asesor jurídico.
Aquí funciona desde hace años una curiosa modalidad de obra pública: lo que estaba a medio hacer nunca termina; lo que comienza consigue quedarse también a medias; y lo que todavía no ha empezado aparece completamente terminado en los vídeos institucionales.
El aparcamiento subterráneo de San Gregorio es el gran monumento municipal a esta filosofía. En julio de 2025, el Partido Popular reunió a su elenco de anunciadores para proclamar que la recuperación del recinto estaba en marcha. Allí aparecía el entonces presidente insular del PP, Carlos Ester, quien poco después descubriría que en política también se cierran puertas sin previo aviso. Lo acompañaban la presidenta local, Mónica Muñoz; la vicealcaldesa y concejala de Playas y Limpieza, María González Calderín; y el concejal de Vías y Obras, Iván Sánchez.
Todos miraban a la cámara con esa expresión solemne reservada para las grandes ocasiones. Carlos Ester no se ponía ni colorado; los dirigentes locales asentían y el concejal de Vías y Obras colocaba la guinda anunciando los aproximadamente cuatro millones de euros disponibles para ejecutar el proyecto.
Aquello no parecía la presentación de una futura obra, sino la víspera de la inauguración. Solo faltaban la cinta, las tijeras y el vino español.
Más de un año después, allí no se ve una obra en ejecución. Las máquinas deben de estar trabajando desde casa y los obreros, posiblemente, en modalidad invisible. Lo que sí continúa creciendo es la basura acumulada en el entorno, aunque parece que queda fuera del campo de visión de la responsable municipal de Limpieza. Quizá haya que incluirla en una nota de prensa para que oficialmente exista.
El aparcamiento de San Gregorio no solo acumula suciedad; también acumula fechas. Ya en julio de 2023 se hablaba de cuatro millones de euros y de que las obras podrían comenzar antes de terminar aquel año. Posteriormente, la previsión pasó a una licitación en enero de 2026 y una posible apertura en 2027. En Telde los plazos no se incumplen: se reciclan, se aplazan y vuelven a presentarse como nuevos.
Mientras tanto, el asfaltado también parece haberse ido de vacaciones. El Gobierno municipal lo bautizó como «el mayor Plan de Asfaltado de la historia», porque en Telde hasta tapar un bache necesita tratamiento de acontecimiento bíblico. Es cierto que se han ejecutado actuaciones en distintos barrios, pero también quedan calles esperando mientras la maquinaria pierde presencia y los anuncios continúan circulando con mucha más velocidad que las obras.
Después nos dirán que los concejales no se han ido de vacaciones. Y seguramente será verdad. Puede que se hayan quedado todos en Telde preparando el próximo anuncio histórico.
Porque gobernar no consiste en anunciar cien veces la misma obra, sino en terminarla una sola vez. Telde no necesita más vídeos con dirigentes señalando paredes, planos o puertas cerradas. Necesita un Paco Artiles funcionando, un aparcamiento de San Gregorio abierto, un entorno limpio y unas calles asfaltadas.
Lo verdaderamente histórico, a estas alturas, sería que alguna promesa municipal llegara a tiempo.
Juan Santana, periodista y locutor de radio







