A este abandono se suma la falta de información sobre una partida de 61.000 euros que el área de Turismo del Gobierno de Canarias habilitó para poner al día la histórica ermita durante la etapa de Héctor Suárez como director general de Infraestructuras Turísticas

La ermita de San José de Las Longueras se ha convertido en un nuevo ejemplo del abandono que sufre el patrimonio histórico y cultural de Telde. El templo y su entorno presentan un lamentable estado de conservación, con jardines y árboles sin cuidar, muros y paredes degradados, además de escombros y basura acumulados en las inmediaciones.

La falta de mantenimiento, limpieza y vigilancia resulta especialmente preocupante al tratarse de una edificación del siglo XVIII, de tradición mudéjar y catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC).

La plazoleta situada frente a la ermita se ha transformado además en un punto de encuentro para la celebración de botellones. Tras estas reuniones quedan residuos y se producen daños que deterioran todavía más el entorno y perjudican la imagen de uno de los enclaves históricos de Las Longueras.

Esta situación no solo evidencia una dejación en el cuidado del espacio público, sino que también pone en peligro la conservación y dignidad de un inmueble que forma parte del patrimonio histórico de Telde.

A este abandono se suma la falta de información sobre una partida de 61.000 euros que el área de Turismo del Gobierno de Canarias habilitó para poner al día la histórica ermita durante la etapa de Héctor Suárez como director general de Infraestructuras Turísticas.

Ante el estado actual del templo, resulta necesario que las administraciones competentes expliquen públicamente qué actuaciones se realizaron, cuánto dinero llegó a ejecutarse y cuál fue el destino concreto de aquella inversión.

Las áreas municipales de Cultura y Patrimonio Histórico deben intervenir urgentemente para limpiar y recuperar el entorno, reforzar su vigilancia y establecer un mantenimiento periódico. No basta con incluir estos inmuebles en los catálogos de protección si después se permite que permanezcan rodeados de basura, escombros y vegetación abandonada.

Telde posee un patrimonio histórico de incalculable valor que necesita protección real, inversiones transparentes y actuaciones continuadas. La ermita de San José de Las Longueras no puede seguir esperando mientras su deterioro avanza y las responsabilidades se pierden entre administraciones.