El diagnóstico sobre la situación del Ayuntamiento ya está sobre la mesa. Y eso, en sí mismo, es un paso importante, porque permite situar el debate público sobre bases más reales

Antes de juzgar una gestión política conviene conocer el punto de partida. La rueda de prensa del nuevo gobierno municipal de Valsequillo ha aportado por primera vez un diagnóstico completo de la situación del Ayuntamiento tras años de anuncios que muchas veces no llegaron a materializarse. 

Cuando publiqué hace unos días el artículo “Los titulares no son hechos”, lo hice como una reflexión sobre una forma de hacer política que se ha vuelto demasiado habitual en muchos lugares: la política del anuncio permanente. 

Primero llega el titular. 

Después la fotografía institucional. 

Y, con el tiempo, el silencio. 

Es un fenómeno que se repite con frecuencia en la vida pública. Se presentan proyectos prometedores, se anuncian inversiones importantes o se habla de iniciativas innovadoras que prometen mejorar la vida de los vecinos. Durante unos días todo parece indicar que algo importante está a punto de ponerse en marcha. 

Pero pasan los meses. Después pasan los años. Y aquel proyecto que parecía tan prometedor desaparece del debate público como si nunca hubiera existido. 

Sin resultados visibles. Sin calendario claro. Sin explicaciones suficientes. Solo queda el titular. 

Ese era el sentido de aquella reflexión: recordar que en política municipal lo importante no es solo lo que se anuncia, sino lo que finalmente se ejecuta. 

El contexto que ahora conocemos 

En el momento en que se publicó aquel artículo todavía no se conocía con detalle la situación interna del Ayuntamiento de Valsequillo. La rueda de prensa celebrada por el actual grupo de gobierno, con motivo de sus primeros cien días al frente del consistorio, ha aportado ahora un diagnóstico que ayuda a entender mejor el punto de partida. 

El anterior gobierno municipal, encabezado por Francisco Atta, y formado por ASBA–Primero Canarias junto a Coalición Canaria, tuvo durante años la responsabilidad de gestionar el municipio. En ese tiempo se anunciaron numerosos proyectos y se plantearon diferentes iniciativas que, sobre el papel, podían resultar positivas para el desarrollo de Valsequillo. 

Sin embargo, con el paso del tiempo muchos vecinos comenzaron a percibir una distancia creciente entre los anuncios y los resultados. Algunos proyectos quedaron a medio camino, otros se diluyeron con el paso de los años y varios planes que parecían inminentes terminaron desapareciendo del debate público. 

La auditoría presentada por el nuevo gobierno apunta precisamente a ese contexto: presupuestos prorrogados durante años, un bajo nivel de ejecución de inversiones y una administración con numerosos expedientes acumulados sin resolver. 

Más allá del debate político inevitable, estos datos ayudan a entender por qué varios proyectos anunciados en etapas anteriores no llegaron a materializarse plenamente. 

Una nueva etapa política 

Tras la moción de censura del pasado mes de noviembre, el Ayuntamiento de Valsequillo inició una nueva etapa institucional. 

El actual gobierno municipal está encabezado por Juan Carlos Hernández Atta y está formado por ASAVA, Valsequillo Plural–PSOE y Por Valsequillo, contando además con el apoyo de la concejala no adscrita Lucía Melián, cuyo respaldo resultó decisivo para conformar la mayoría que sostiene al actual ejecutivo. 

Cien días es un periodo demasiado corto para transformar por completo una institución pública. La gestión municipal no se mueve a la velocidad de los titulares ni de las redes sociales. Los procedimientos administrativos, la planificación presupuestaria y la ejecución de proyectos públicos requieren tiempo, organización y estabilidad. 

Por eso, más que un balance definitivo de gestión, estos primeros cien días parecen haber servido principalmente para algo previo y necesario: ordenar la situación administrativa del Ayuntamiento y explicar cuál era el punto de partida real. 

Lo importante empieza ahora 

El diagnóstico sobre la situación del Ayuntamiento ya está sobre la mesa. Y eso, en sí mismo, es un paso importante, porque permite situar el debate público sobre bases más reales. 

Pero el diagnóstico, por sí solo, no cambia un municipio. 

Lo que realmente transforma un ayuntamiento son las decisiones que vienen después: la capacidad de gestionar los recursos públicos, de ejecutar los proyectos pendientes y de convertir la planificación en resultados concretos.

Los titulares duran un día, las decisiones que mejoran la vida de los vecinos duran años. 

Por eso, más allá del ruido político del momento, la verdadera evaluación de esta nueva etapa en Valsequillo no se hará dentro de cien días, sino cuando pase el tiempo suficiente para comprobar si los planes anunciados terminan convirtiéndose en hechos. 

Porque al final, en política municipal, los vecinos no viven de los titulares. Viven de las decisiones que cambian su día a día. Manuel Afonso, analista político