Chirriante que quien empuja o «maneja» al alcalde en el escenario, sea Rubén Santana (director de Los Nietos de SaryManchez y, a la vez, asesor de confianza en el Ayuntamiento de Telde) creando una imagen muy difícil de defender
La presencia de Juan Antonio Peña, alcalde de Telde, en el escenario de la Final de Murgas de Las Palmas de Gran Canaria 2026 (celebrada este sábado 7 de febrero) ha levantado algunas ampollas y mas de un comentario sarcástico.
Hemos consultado con un “experto en protocolo” sobre este quien nos ha confirmado, que “el cargo de alcalde conlleva una dignidad institucional que muchos ciudadanos esperan ver reflejada en cada aparición pública, especialmente cuando se está fuera del propio municipio”.
Cuando un alcalde sale de su jurisdicción, su papel debe ser el de un invitado que representa con discreción a su municipio. Al adoptar ese papel tan histriónico «usurpa» el foco que debe estar en la alcaldesa Carolina Darias.
Mientras Darias suele mantener un perfil mucho más sobrio y estrictamente institucional en estos eventos, la actitud de Juan Antonio Peña buscando el momento viral queda fuera de lugar. Da la impresión de que no entiende que no es el protagonista del evento, sino un representante de los teldenses en un acto ajeno.
Chirriante que quien empuja o «maneja» al alcalde en el escenario, sea Rubén Santana (director de Los Nietos de SaryManchez y, a la vez, asesor de confianza en el Ayuntamiento de Telde) creando una imagen muy difícil de defender.
Resulta bochornoso para muchos ciudadanos ver que el máximo representante de Telde se preste a ser el «juguete» o el recurso cómico de alguien que, sobre el papel, es su subordinado en la administración. Esa pérdida de autoridad visual frente a miles de espectadores en la televisión autonómica es lo que genera esa sensación de que hizo el «machango».
Nos cuestionamos si el sueldo de asesor se paga por asesorar en la gestión municipal o por tener un «colega» de murgas dentro del consistorio. Verlos actuar así en la Final de Murgas refuerza la idea de que el Ayuntamiento funciona como una “peña” de amigos y no como una institución seria.






