Al enviar solo a un técnico a FITUR y no tener una presencia política proactiva, el municipio pierde la capacidad de convencer a los grandes turoperadores de que Telde es una alternativa real de patrimonio, «sol y playa» del sureste. Un técnico puede dar datos, pero un proyecto político vende una visión

La decisión de que el concejal de Turismo de Telde, Juan Martel, haya mandado a una técnico del Ayuntamiento y no acudir el a Fitur, una de las citas internacionales más importantes del sector, ha encendido un debate intenso sobre si se trata de una estrategia de ahorro o de una evidente falta de proyecto del departamento de Turismo.

Se comenta en los mentideros políticos, que la ausencia este año de Fitur del concejal se debe a que no tiene una hoja de ruta clara para el turismo del municipio y que su ausencia es una forma de «esconder» esa carencia de ideas.

Martel abandona la Marca Telde, mientras otros municipios del sureste y el Cabildo están cerrando acuerdos de promoción, Telde queda relegada a un segundo plano por no tener a su responsable político «dando la cara».

Es evidente que la falta de preparación del edil de Turismo, le ha llevado a creer que Telde debe venderse como un álbum fotográfico de sus caminatas de prejubilado por los campos de Lomo Magullo y las diversiones de sus asesores como murgueros. Eso es lo que entiende Juan Martel como imagen de la ciudad, una ciudad de 104 .000 habitantes, rebajada a una promoción turística de un álbum fotográfico de sus caminatas de media tarde y las actividades extraescolares de sus asesores. En pocas palabras, aquí se vende una ciudad de senderos pero sin una estrategia turística marcada.

A pesar de que existen los folletos mencionados en el mostrador de la feria (integrada en el stand de Gran Canaria), Telde sigue sin vender su principal activo, su rico Patrimonio, que sigue abandonado porque es el mismo edil, (Juan Martel) elmresponsable de esa área quien no da un solo paso para que las cosas cambien.

De los 100 mil euros que tiene Telde reservados para la promoción turística, a final de año no se gastará ni la mitad, por lo que el 31 de diciembre el dinero se irá para el banco y no poder gastarlo es el «laberinto» administrativo que convierte el ahorro en ineficacia. Si Telde tiene 100.000 euros asignados para promoción turística y no es capaz de gastarlos, el resultado el 31 de diciembre no es «ahorro», es una pérdida de oportunidad.

Al enviar solo a un técnico a Madrid y no tener una presencia política proactiva, el municipio pierde la capacidad de convencer a los grandes turoperadores de que Telde es una alternativa real de patrimonio, «sol y playa» del sureste. Un técnico puede dar datos, pero un proyecto político vende una visión.

Esa es la gran asignatura pendiente y, posiblemente, el mayor «pecado» de la estrategia turística de Telde en esta edición de Fitur 2026. Mientras otros municipios canarios llegan a Madrid con productos muy definidos (como Gáldar con su Cueva Pintada o La Laguna con su sello UNESCO), Telde parece atrapada en un discurso genérico de «sostenibilidad» que no termina de aterrizar en su riqueza histórica.