La situación se agravó hace más de un mes cuando el aparcamiento situado justo al lado del Ayuntamiento amaneció cerrado con cadenas. Y aquí llegó la precisión clave: el cierre se produjo por criterio de los dueños del terreno, al tratarse de una propiedad privada. Legal, sí. Comprensible desde el punto de vista de la propiedad, también. Pero devastador para el ciudadano, porque el Ayuntamiento no ofreció ninguna alternativa ni explicó un plan provisional
“Tertuliando desde la Resistencia” celebró en San Gregorio su primera reunión de este 2026. Un encuentro cargado de reflexión ciudadana, crítica constructiva y ese humor canario imprescindible para sobrevivir a la gestión diaria. Porque en Telde los problemas se repiten, pero la retranca —por suerte— también.
Entre los asuntos abordados, hubo uno que generó consenso inmediato: la odisea que supone acudir al Ayuntamiento de Telde, en El Cubillo, para realizar cualquier gestión administrativa. No por el trámite, sino por el prólogo obligatorio: encontrar aparcamiento. Una tarea que ya roza lo sobrenatural.
Los tertulianos dieron voz a una queja ciudadana generalizada. Personas mayores, familias, trabajadores y vecinos que no acuden por ocio, sino por necesidad, y que se ven atrapados en un circuito infinito de vueltas, relojes en contra y paciencia a prueba. Ir a gestionar se ha convertido en un escape room urbano… sin premio.
La situación se agravó hace más de un mes cuando el aparcamiento situado justo al lado del Ayuntamiento amaneció cerrado con cadenas. Y aquí llegó la precisión clave: el cierre se produjo por criterio de los dueños del terreno, al tratarse de una propiedad privada. Legal, sí. Comprensible desde el punto de vista de la propiedad, también. Pero devastador para el ciudadano, porque el Ayuntamiento no ofreció ninguna alternativa ni explicó un plan provisional.
Desde entonces, quienes necesitan acudir a las oficinas municipales se han visto obligados, literalmente, a buscarse la vida: dar vueltas, aparcar lejos, llegar tarde o desistir. Sin nota informativa, sin solución temporal y con el silencio administrativo como respuesta. Cadenas puestas, problema trasladado al vecino.
Ante este panorama —y aprovechando las fechas— los tertulianos decidieron elevar su petición a los Reyes Magos. Y dejaron una aclaración imprescindible, entre risas y sorna, para evitar confusiones: la carta es a los Reyes Magos de Oriente, no a los “reyes” de CIUCA.
Melchor, Gaspar y Baltasar. Con camellos, estrella y milagros. No siglas, no despachos y, desde luego, no cadenas. Porque si algo quedó claro es que la petición se dirige a la ilusión, no al poder terrenal, que bastante ocupado parece estar.
La ironía sirvió para rematar una reflexión seria: la accesibilidad también es respeto institucional. Que un aparcamiento sea privado explica el cierre; no explica la ausencia de reacción municipal. Facilitar alternativas cuando se corta un recurso clave no es un favor: es una responsabilidad básica.
Conclusión unánime: esto no va de ideologías, va de gestión y sentido común. Va de pensar la ciudad desde quien la pisa y la padece, no desde el despacho. Y va de entender que ir al Ayuntamiento no debería exigir tiempo extra, estrés añadido ni habilidades de explorador urbano.
Mientras tanto, Telde seguirá “Tertuliando desde la Resistencia”, con humor como salvavidas. Y si algún día ven tres camellos aparcados tranquilamente junto al Ayuntamiento, no se alarmen: quizá sea la señal de que alguien, por fin, leyó la carta.







