Gestionar el Paco Artiles como un servicio 100% municipal habría sido un mensaje político potente de «recuperación» de lo público tras años de abandono, pero la incapacidad del alcalde de Telde Juan A. Peña para poner en marcha el mismo le ha llevado a entregarlo una vez más a la gestión indirecta
Cuando se utiliza este refrán, se suele señalar que el esfuerzo o la espera no han merecido la pena para el resultado obtenido. En el caso del Paco Artiles, el «viaje» ha sido un calvario de cinco años y las «alforjas» (las promesas de una reapertura integral y moderna) parecen haber desembocado en una gestión privada que ya tantos problemas ocasionó con la anterior empresa (Lude) .
El Acalde de Telde ha estado dos años y medio de idas y venidas, mareando la perdiz, para optar finalmente por la salida más fácil, la que podía haber elegido a la semana de estar gobernando, entregar la gestión del polideportivo a manos privadas y convertirse en un «vigilante» más que en un «gestor», algo parecido a lo que está ocurriendo con el Polideportivo de La Barranquera, donde el concesionario a pesar de haber sido requerido varias veces tras reiterados acuerdos plenarios, para bajar las tarifas que cobra a los ciudadanos, hace lo que le da la gana sin respetar las decisiones de este órgano soberano.
Somos decididos defensores de que lo público debe gestionarse desde lo público, la gestión directa tiene beneficios claros que una concesión externa (aunque sea a una entidad sin ánimo de lucro como la Federación de Natación) no siempre puede garantizar de la misma manera.
Para el usuario que paga su cuota, la diferencia va a ser mínima, pero una vez más un tercero vuelve a gestionar un edificio que pertenece a todos los teldenses. Si la Federación tiene problemas económicos o de gestión, el Ayuntamiento vuelve a quedar expuesto, como ya pasó con Lude en 2021.
En resumen, el Ayuntamiento ha elegido la vía rápida (la concesión) para poder abrir en verano de 2026, admitiendo implícitamente que su propia estructura administrativa está colapsada o es incapaz de asumir el reto y ha tirado la toalla.







