Cuando una subvención autonómica se intenta vender como gestión propia

La reciente difusión de la rehabilitación energética de 20 viviendas públicas en Valsequillo ha vuelto a poner sobre la mesa una práctica cada vez más habitual en la política local: presentar actuaciones ajenas como si fueran logros propios. Un análisis sereno de los hechos permite separar la gestión real del relato.

Qué se ha anunciado realmente

La actuación anunciada corresponde íntegramente a la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad del Gobierno de Canarias, a través del Instituto Canario de la Vivienda (ICAVI). Se trata de la licitación de obras de rehabilitación energética de 20 viviendas de promoción pública ya existentes en el Residencial Almogarén, financiadas con fondos europeos Next Generation EU.

Rehabilitar no es hacer política de vivienda

La rehabilitación energética mejora la eficiencia, la accesibilidad y la habitabilidad, y es una actuación positiva. Pero no crea vivienda nueva, no amplía el parque público, no facilita el acceso a jóvenes ni incorpora viviendas al alquiler social. No se entrega una sola llave.

Una actuación ajena al Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Valsequillo no licita, no financia ni ejecuta esta obra. Las viviendas son de titularidad autonómica y la competencia corresponde exclusivamente al ICAVI. El papel municipal, en este caso, es meramente institucional.

Fuera del gobierno y sin competencias

Resulta especialmente llamativo que se intente capitalizar políticamente esta actuación cuando quien la difunde ya no forma parte del gobierno municipal ni ostenta competencias en materia de vivienda o urbanismo.

El verdadero problema sigue sin abordarse

Valsequillo continúa sin vivienda pública nueva, sin parque municipal de alquiler y sin un plan municipal de vivienda. Mientras no existan suelo, planificación y decisiones valientes, el acceso real a una vivienda digna seguirá siendo una asignatura pendiente.

Conclusión

Rehabilitar es necesario y positivo, pero no todo es política de vivienda ni todo anuncio merece atribución política. La ciudadanía merece claridad, rigor y hechos. En vivienda, menos propaganda y más llaves.
Manuel Afonso: Colaborador de análisis político