Carmelo Actoryno asegura que ha llamado reiteradamente a la Policía Local sin obtener una solución y denuncia que, ante su insistencia, ha llegado a recibir respuestas de malas maneras


Más de tres meses. Ese es el tiempo que, según denuncia el conocido peluquero teldense Carmelo Actoryno, lleva intentando que la Policía Local de Telde atienda sus reiteradas llamadas para que se actúe ante un vehículo que permanece abandonado frente a la puerta de su establecimiento en la calle Juan Negrín, todo lleno de excrementos de palomas.

Lo que inicialmente podía parecer una incidencia de sencilla resolución se ha convertido, según relata el afectado, en una sucesión de llamadas, esperas y falta de respuestas concretas por parte de los servicios municipales competentes.

Actoryno asegura que durante estos meses se ha puesto en contacto en numerosas ocasiones con la Policía Local de Telde para comunicar la situación y solicitar que se compruebe el estado del vehículo y, si procede conforme a la normativa, se tramite su retirada de la vía pública.

Sin embargo, denuncia que hasta el momento el problema continúa exactamente igual. Según explica, cada vez que intenta conocer quién debe hacerse cargo de la situación tiene la sensación de que “se pasan la pelota”, sin que finalmente nadie adopte una solución.

La situación ha terminado por provocar el enfado del empresario, especialmente porque, según denuncia, ante su insistencia para obtener una respuesta ha llegado incluso a ser atendido “de malas maneras”.

Actoryno considera incomprensible que un ciudadano tenga que pasar más de tres meses reclamando reiteradamente la intervención municipal ante un vehículo aparentemente abandonado sin conseguir siquiera una respuesta clara sobre las actuaciones realizadas o los trámites que deben seguirse.

El peluquero reclama ahora que la Concejalía de Tráfico y la Policía Local de Telde aclaren qué actuaciones se han llevado a cabo desde que comenzó a comunicar la presencia del vehículo y expliquen por qué, transcurridos más de tres meses, el problema continúa sin resolverse.

Más allá de este caso concreto, la denuncia vuelve a poner sobre la mesa una cuestión básica en el funcionamiento de cualquier administración pública: los ciudadanos no deberían tener que insistir durante meses para conseguir que una incidencia comunicada reiteradamente sea atendida, comprobada y respondida.