En una extensa y profunda entrevista concedida al programa El Pulso, emitido a través de la plataforma digital de Onda Guanche, el analista Vicente López Pascual ofreció una lectura geopolítica, militar y social de los acontecimientos que han sacudido a Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, ampliando además su análisis al impacto que esta situación puede tener en Cuba.

López Pascual defendió que la operación contra Maduro no fue improvisada, sino una acción contra el narcotráfico preparada durante años, con un trabajo previo de contactos indirectos y neutralización de voluntades dentro del estamento militar venezolano. La ausencia de resistencia —ni un solo general se alzó— evidenciaría, según explicó, la descomposición interna del régimen.

Comparó el operativo con el caso del general Noriega en Panamá, aunque subrayó que este fue “mucho más rápido y expeditivo”. Recordó que los cargos que pesan sobre Maduro están directamente vinculados al narcotráfico internacional y que eso facilitó la intervención.

El analista destacó las bajas sufridas por los servicios de inteligencia cubanos desplegados en instalaciones estratégicas como Fuerte Tiuna, frente a la ausencia de víctimas estadounidenses, lo que refuerza la tesis de una operación quirúrgica. A su juicio, los militares venezolanos tenderán a alinearse con el poder que garantice estabilidad y supervivencia, especialmente ante el temor a posibles responsabilidades penales.

En cuanto al futuro inmediato de Venezuela, insistió en que la prioridad es estabilizar el país: que la gente pueda trabajar, comer y recuperar una vida normal, reactivando el petróleo y las infraestructuras básicas. Analizó también el papel de Delcy Rodríguez y su hermano, calificando de inédito que el poder ejecutivo y legislativo recaiga en dos hermanos, algo sin precedentes claros a nivel internacional.

Sobre la oposición, sostuvo que María Corina Machado carece hoy de control territorial, militar y social, por lo que queda fuera de la fase inicial del proceso, aunque podría tener un papel relevante en una etapa electoral posterior, una vez consolidada la transición.

Cuba: el siguiente capítulo

López Pascual fue especialmente contundente al referirse a Cuba. Aseguró que, tras Venezuela, “los cubanos están en esta”, y que el régimen cubano se encuentra seriamente preocupado. Explicó que la pérdida del suministro de petróleo venezolano está provocando apagones eléctricos, paralización del sector turístico y un deterioro acelerado de la economía, factores que hacen insostenible la situación actual.

Señaló que el presidente Miguel Díaz-Canel está “muy asustado”, especialmente ante la presión de Estados Unidos y figuras clave de origen cubano en Washington. Recordó que existe una fuerte presión de la diáspora cubana en Florida para que se produzca un cambio real en la isla.

Según el analista, Cuba acabará viéndose obligada a negociar, ya que sin energía ni turismo no hay modelo que se sostenga. Anticipó que este proceso no será inmediato ni idéntico al venezolano, pero sí inevitable, y que traerá también “alegría para los cubanos”, al igual que para los venezolanos que han sufrido décadas de exilio político.

En el plano internacional, López Pascual afirmó que potencias como Rusia y China estaban informadas de los movimientos de Estados Unidos y que la escasa reacción de ambos países confirma acuerdos tácitos y canales de comunicación abiertos. Recordó además que Washington ha reactivado sin complejos la doctrina Monroe, reafirmando su hegemonía en el hemisferio occidental.

La entrevista concluyó con un mensaje directo a los venezolanos y cubanos residentes en Canarias y en el exterior: prudencia, atención a la información y esperanza. Afirmó que los cambios no serán de un día para otro, pero que el ciclo de penurias está tocando a su fin. Calculó que, en un plazo aproximado de tres años, Venezuela podría estar plenamente operativa, permitiendo el regreso paulatino de quienes así lo deseen.

Una conversación intensa y reveladora que situó a El Pulso como un espacio de análisis sin concesiones y que aportó claves fundamentales para entender no solo el futuro de Venezuela, sino también el horizonte de cambio que se vislumbra en Cuba.