«Porque, casualidades de la vida, horas después de conocerse los números, el alcalde tuvo un encuentro místico con las promesas electorales olvidadas en un cajón. Y desde ese instante, la semana se convirtió en una romería de anuncios«

Los apóstoles tertulianos de la plataforma “Tertuliando desde la Resistencia” en Telde —esa congregación civil que se reúne cada viernes desde marzo de 2023 en San Gregorio— volvieron a hacer lo que mejor saben: mirar la realidad a los ojos… con retranca, ironía y algo de memoria histórica.

La charla de este viernes tuvo un protagonista claro: el súbito temblor de piernas que, según los presentes, le ha entrado al alcalde Juan Antonio Peña tras asomarse a los datos del Sociobarómetro de Canarias, que no pinta precisamente un cuadro renacentista para CIUCA en Telde.

Y entonces ocurrió el milagro.

Porque, casualidades de la vida, horas después de conocerse los números, el alcalde tuvo un encuentro místico con las promesas electorales olvidadas en un cajón. Y desde ese instante, la semana se convirtió en una romería de anuncios.

Primera estación del viacrucis:
– El Polideportivo Paco Artiles, que llevaba años en coma inducido, abrirá después del verano. Aleluya.

Segunda estación:

– El plan histórico de asfaltado. Aquel que en campaña hablaba de más de 300 calles, luego pasó a 120, y que ahora —con fe suficiente— terminará siendo más de 400 al final del mandato. No se sabe cómo, pero con fe todo es posible.

Tercera estación (la más celebrada):
– Un vídeo del alcalde con la concejala de Limpieza en un barrio de Telde, rodeados de tal cantidad de personal barriendo que los vecinos, entre asombro y emoción, empezaron a gritar:
“¡Milagro, milagro!”
Nunca una escoba había tenido tanto público.

Cuarta estación, jarro de agua fría:
– La renovación del alumbrado público, anuncio que cayó como meteorito en cierto boletín a sueldo de la actualidad teldense. Silencio sepulcral. Ni aplausos, ni campanas.

Pero ojo, que los nervios no son solo cosa del alcalde.

En la bancada popular, el Partido Popular de Telde también han sufrido taquicardias demoscópicas: los datos extrapolados del barómetro le dan solo dos concejales. Resultado inmediato: plan exprés para arreglar Telde de arriba abajo, como si se hubiera contratado a todas las brujas de Canarias para mover la nariz a la vez y que, al amanecer, la ciudad aparezca reluciente.

Todo esto cuando —detalle sin importancia— al gobierno municipal le queda aproximadamente un año real de gestión, descontando precampaña y campaña. Vamos, lo justo para obrar milagros… o para anunciar muchos.

Los tertulianos, gente entrada en años, en experiencias y en promesas incumplidas, lanzaron un mensaje claro, sin megáfonos ni incienso:

Las prisas son malas consejeras.
A este gobierno no se le pide magia, ni fuegos artificiales, ni milagros nocturnos.
Se le pide gestión.

Porque los ciudadanos no son tontos, y porque el cambio no llega por anuncios, sino por trabajo sostenido. El consejo, repetido desde hace más de dos años con la mano tendida, sigue siendo el mismo:

– Menos titulares y más ejecución.
– Pongan en marcha lo prometido, que no era tanto:
• Mercado Municipal
• Aparcamientos
• Asfaltado de los socavones
• Alumbrado
• Y todo lo que sigue a medio hacer

En resumen:
Que dejen las apariciones y se pongan a gobernar.
Porque en Telde, los milagros duran lo que dura el vídeo.
La gestión, en cambio, se nota… y se recuerda en las urnas.