No es presentable que un «catedrático de historias», presuntamente pagado por el propio Ayuntamiento, contradiga a un informe técnico de un Catedrático en Toxicologia de la ULPGC, con el único objetivo de exonerar de responsabilidades políticas o penales al actual alcalde Juan Antonio Peña
Aunque Juan Antonio Peña, presuntamente, siga pagando a la prensa amiga con fondos públicos, su gobierno sigue sin aprobar. La situación política en Telde es como una montaña rusa fuera de control. Subidas y bajadas, anuncios de «reconstrucción masiva», de juicios con fechas ficticias, de asfaltados históricos y… ¡de nuevo cierre de playas!
Increíble el cambio brusco de guion. Cuando el alcalde Juan Antonio Peña pensaba que el mar se había calmado y la prensa amiga le echaba un salvavidas para sacarle a flote, vuelve el mar de fondo y la bandera roja. Si lo analizamos detenidamente, la situación del municipio con este alcalde «low cost» (como le definieron hace pocos días en la prensa local independiente), es cada vez más preocupante para una ciudadanía que ya está mirando su gestión con mucho recelo.
La conclusión que esta sacando la población de Telde es que, visto lo visto, a veces vale más «malo conocido que bueno por conocer». Nunca se ha visto tanta preocupación en la cara de los teldenses y es que llueve sobre mojado. Con todo lo que está pasando, el inmovilismo por parte del alcalde es desquiciante y la situación se le enreda cada día más.
Los factores del empeoramiento son muchos. Lo primero es su falta de liderazgo; el cargo le viene muy grande. Los hechos están demostrando que una ciudad como Telde no puede estar en manos de alguien tan incompetente y sin ninguna experiencia anterior en gestiones de gobierno.
Es increíble que sea la prensa amiga quien le tenga que decir a quién entregar una medalla y a quien hacer un homenaje póstumo. Patético. Otro inconveniente ha sido la falta de protagonismo y apoyo de la Concejala de Playas, Maria González Calderín, (tambien conocida como la Concejala sordomuda), quien para no poner en evidencia su incapacidad para gestionar (sola o en equipo), no dice «esta boca es mía». Y por último, al tratarse de un alcalde carente de carisma y que no sabe cómo implicar a las autoridades insulares y regionales en busca de apoyo, anda muy perdido.
Todo ese cúmulo de cosas unido a la falta de equipo (salvo alguna excepción) y a una oposición que lleva varios años de siesta, (muy particularmente el PSOE), hacen que la situación no mejore. Y lo peor de todo: Juan Antonio Peña, no tiene un plan. Todo lo que transmite es inseguridad y desasosiego.
Las banderas rojas de la costa teldense, no sólo son señales o avisos del cierre de playas; son también una luz roja que genera preocupación entre los residentes, los negocios y el sector turístico, con el consiguiente impacto, no sólo medioambiental, sino tambien económico y social. Mientras el alcalde siga pagando con dinero público a su ‘vocero oficial’ para que le salve el trasero públicamente cada vez que está en apuros, es complicado que la situación pueda cambiar en ningún sentido. Pero no es imposible. Ahora mismo, el clamor popular es evidente y en las razones de ese clamor vamos a profundizar en próximos comentarios.
No es presentable que un «catedrático de historias», presuntamente pagado por el propio Ayuntamiento, contradiga a un informe técnico de un Catedrático en Toxicologia de la ULPGC, con el único objetivo de exonerar de responsabilidades políticas o penales al actual alcalde Juan Antonio Peña.
De momento, las Playas han vuelto a poner el candado y el alcalde ha vuelto al estado de shock. Mientras tanto, los ciudadanos seguimos sin un alcalde que transmita un mínimo de confianza. Aclarando Telde






