Cuando el tratamiento de denuncias urbanísticas no es homogéneo, la credibilidad también entra en juego
En los últimos días se ha abierto un debate en Telde sobre los límites del periodismo cuando informa sobre denuncias públicas. Se habla de juicio paralelo, de presunción de inocencia y de la responsabilidad de los medios en el tratamiento de asuntos sensibles.
Pero solo tiene sentido si la coherencia se aplica en todos los escenarios.
Una denuncia que no ha tenido eco
En Valsequillo, el mismo denunciante, Honorio Galindo, ha presentado recientemente unadenuncia relativa a una presunta edificación y modificación del suelo en el paraje conocido como Era de Mota.
Según el propio denunciante, de confirmarse los hechos, podrían tratarse de infracciones graves e incluso tener eventual encaje penal en materia de protección del territorio y los recursos naturales.Corresponde a las autoridades competentes verificar los hechos y, en su caso, actuar.
Eso no está en discusión.
Lo que sí resulta llamativo es que el medio la Actualidad de Telde, que en otras ocasiones ha dado cobertura a denuncias urbanísticas en el municipio, no haya considerado oportuno informar sobre esta nueva denuncia presentada por el mismo denunciante.
El criterio editorial
La cuestión no es exigir condenas mediáticas ni prejuzgar situaciones que deben analizarse administrativamente.
La cuestión es el criterio.
En municipios donde el área de Urbanismo ha sido históricamente una de las más sensibles, quienes han ostentado responsabilidades en ese ámbito conocen perfectamente la trascendencia de cualquier actuación que afecte al suelo y al territorio.
También es sabido que, en entornos locales, existen relaciones familiares, personales y políticas que conectan a distintos municipios y espacios de influencia. Esa realidad forma parte de la vida pública en cualquier comunidad pequeña.Precisamente por eso, la transparencia y la igualdad en el tratamiento informativo deben extremarse.
La vara de medir
Cuando ante situaciones similares el nivel de exposición pública cambia de manera evidente, el lector no necesita que nadie le sugiera conclusiones: simplemente percibe la diferencia.
La presunción de inocencia es un pilar del Estado de Derecho.
Pero la coherencia editorial también es la base de la credibilidad periodística.
El periodismo local cumple una función esencial en la protección del interés general y del territorio, que es patrimonio común. Esa función exige aplicar la misma vara de medir, con independencia de contextos, responsabilidades pasadas o entornos personales.
No se trata de señalar a nadie, se trata de reforzar la confianza ciudadana.
Y en asuntos urbanísticos, tan importante como la actuación administrativa es la transparencia informativa que la rodea. Manuel Afonso: Colaborador de análisis político








No entiendo del todo cual es la finalidad final de este artículo, pero he de decir que si me hacen llegar una denuncia, lo primero que le digo al denunciante que no entro en problemas familiares, vecinales o políticos. Esa ha sido y es mi forma de actuar, «la defensa del territorio». Recojo los datos mínimos que le pido al denunciante y en base a ellos lo amplio buscando información en la red como puede ser el IDE GRAFCAN para verificar al tiempo que hay motivos para montar una denuncia. Aparentemente a este medio le llama la atención que un conocido medio informativo en Telde se hiciera eco y publica una denuncia anterior y que luego una posterior de la misma índole, no se haga eco. Bueno yo también me lo planteé e hice algunas preguntas a personas cercanas a ese medio de comunicación y me sorprendió que mi denuncia inicial se hiciera pública en ese medio por tema político (bis) y más cuando lo publicó meses posteriores a la presentación de la misma. Bueno yo en eso no puedo controlar… que se publique es el fin para conocimiento social, pero que se haga en momentos políticos como vivía en esos momentos Valsequillo, me sorprendió. Mas cuando ese medio, normalmente no suele publicarme nada de mis denuncias pues hay animadversión entre su director y el que suscribe. La realidad es que terminó dándole una profusión, una difusión inusual.