La actuación, de dos meses de duración, permitirá recuperar la consolidación estructural, el valor y la unidad estética de la obra

Esta intervención tiene como objeto asegurar el buen estado de conservación de la fuente a largo plazo, rehabilitando la fontanería, la piedra y fortaleciendo la consolidación estructural de la obra, cuyo estanque tiene 210 centímetros de diámetro y 82 de altura.

Si bien la mayoría de las piezas se encuentran en un estado de conservación bueno, la superficie de la obra debe ser tratada de manera regular para evitar los efectos de la erosión y laminación, así como dar tratamiento homogéneo a las fracturas superficiales, consecuencias de su exposición a la intemperie, el paso del tiempo y la actividad hidráulica, que supone una exposición a sales que deterioran el material pétreo.

El tratamiento que se realizará sobre la pieza monumental requiere como paso previo el desmontaje de la fuente, que ha tenido lugar esta semana, y que alejará el pilar de Santo Domingo de su base durante un plazo estimado de dos meses.

A continuación, se realizará la limpieza, tanto mecánica como química, de todas las piezas, así como la eliminación de sales, para posteriormente tratar las distintas patologías que enfrenta el monumento.

Para tratar la degradación de la piedra es necesario una preconsolidación que mejore la cohesión y la adhesión de las capas más alteradas de la piedra al sustrato sano. Tras ello se procede al saneamiento de las piezas, eliminando los morteros de cemento con los que se han realizado intervenciones previas de rehabilitación y que alteran el soporte original, para aplicar a continuación nuevo relleno y reconstruir las zonas desgastadas, Para ello se utiliza mortero de restauración y se consigue así la reintegración volumétrica de la fuente. También se cuidará la uniformidad en el aspecto, imitando en todo momento la cantería de Arucas, material original de la obra.

Los últimos pasos de la restauración atienden a la reintegración del llagueado, es decir, la unión de las piezas mediante un mortero a base de cal y arena seleccionada, con pigmentos naturales que proporcionen unidad cromática al conjunto, así como la aplicación de veladuras al conjunto para homogeneizar tonos. Y finalmente, para la conservación del monumento con las máximas garantizas, se procede a la hidrofugación, la aplicación de un producto que reacciona con la humedad atmosférica y sirve de paramento protector.

Paralelamente a la restauración, que realiza Tibicena por encargo de Moncobra, la empresa adjudicataria del mantenimiento del mobiliario urbano de la ciudad, se ejecutarán los trabajos de mantenimiento asociados a la fontanería.