La ciudad despliega, este viernes y sábado, un programa que activa su valor universal, invita a descubrir su patrimonio oculto y conecta la creación contemporánea con su memoria urbana mediante danza, performances, presentaciones y recorridos guiados

La Laguna abrirá este fin de semana dos de sus espacios patrimoniales más singulares y habitualmente inaccesibles: el Palacio de Nava y la puerta del Corregidor, que podrán visitarse dentro de las 16 rutas guiadas previstas para Las Noches del Patrimonio. La gran cita cultural anual del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España (GCPHE) llega este viernes y sábado a la única localidad de Canarias que ostenta este reconocimiento de la UNESCO y lo hace con una extensa programación, organizada por el GCPHE y la Concejalía de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de La Laguna, con la colaboración de las áreas de Turismo y Cultura, la cual quiere acercar a la ciudadanía el valor universal excepcional de la ciudad, activar su patrimonio mediante experiencias culturales y promover la creación contemporánea como forma de diálogo con los espacios que conforman la memoria urbana.

El Palacio de Nava será uno de los grandes protagonistas de esta edición de Las Noches del Patrimonio, al abrirse de manera excepcional tras años cerrado al público por obras y actuaciones de conservación (actualmente en curso). Este inmueble, situado en la esquina norte de la plaza del Adelantado, es una de las piezas arquitectónicas más complejas y representativas de la ciudad histórica cuya fachada, resultado de una evolución que abarca varios siglos, combina elementos manieristas, barrocos y neoclásicos en una composición de gran riqueza formal.

La visita guiada permitirá acceder al interior hasta la escalera monumental, un espacio de enorme valor simbólico y arquitectónico que articulaba el acceso a la planta noble. Antes de llegar a ella, el recorrido transitará por el zaguán y la zona inmediata, donde la penumbra, la piedra volcánica y las carpinterías históricas conservan la atmósfera original de la casa señorial.

A través de la rejería interior podrá apreciarse la galería baja y parte del patio, sin acceder a ellos, lo que permitirá comprender la estructura doméstica tradicional sin comprometer la conservación del inmueble. La escalera, de traza amplia y solemne, es uno de los elementos más reconocibles del palacio y una muestra de la adaptación insular de los modelos de prestigio de la arquitectura aristocrática.

La portada del Corregidor, por su parte, constituye uno de los accesos históricos más emblemáticos de la arquitectura civil lagunera y un testimonio directo del poder administrativo que ejercieron los corregidores en la ciudad. Su composición en cantería volcánica, la simetría del conjunto y el repertorio decorativo del soportal, donde se conservan el escudo real y otros emblemas heráldicos vinculados a la administración local, revelan la importancia institucional del edificio y su papel como umbral de la autoridad municipal.