La realidad es tozuda, Iván Sánchez, concejal responsable de un área tan sensible como Vías y Obras no puede ejercer su labor en régimen de «time sharing» o tiempo compartido. La gestión pública exige dedicación, seguimiento y capacidad de ejecución

En enero de 2025, el concejal de Vías y Obras del Ayuntamiento de Telde, Iván Sánchez, presentó a los comerciantes de San Gregorio el proyecto de rehabilitación integral de la calle Cervantes, una de las vías comerciales más importantes del municipio y que desde hace años sufre un acusado deterioro debido al hundimiento progresivo de su pavimento.

Durante aquel encuentro se anunció importantes actuaciones: una nueva pavimentación, la integración de zonas verdes, la reorganización del tráfico para mejorar la movilidad y los servicios, e incluso la ampliación de la calle en más de dos metros en su tramo final mediante la demolición de una vivienda en estado ruinoso, con el propósito de mejorar la conexión viaria y renovar todo el entorno.

Las expectativas fueron elevadas. Sin embargo, la realidad, dieciocho meses después, es bien distinta.

No solo no se ha ejecutado ninguna de las actuaciones anunciadas, sino que ni siquiera se ha movido un solo adoquín. La calle continúa presentando un evidente hundimiento en numerosos puntos, con un pavimento cada vez más deteriorado que supone un riesgo para peatones, personas mayores, usuarios con movilidad reducida y comerciantes que desarrollan su actividad en la zona.

Cada día que pasa el problema se agrava y la sensación entre vecinos y empresarios es que aquella presentación fue otro anuncio sin continuidad, una fotografía más para la hemeroteca municipal.

Quizá parte de esta parálisis tenga una explicación, Iván Sánchez compatibiliza su cargo de concejal con el ejercicio de su actividad profesional privada como arquitecto. Da la impresión de que el tiempo dedicado a la gestión municipal se reparte con el de su despacho particular, pero la realidad es tozuda: un concejal responsable de un área tan sensible como Vías y Obras no puede ejercer su labor en régimen de «time sharing» o tiempo compartido. La gestión pública exige dedicación, seguimiento y capacidad de ejecución.

Porque gobernar una ciudad no consiste únicamente en presentar proyectos, anunciar futuras actuaciones o posar ante los medios de comunicación. Gobernar significa cumplir los compromisos adquiridos y resolver los problemas reales de los ciudadanos.

Mientras tanto, la calle Cervantes sigue esperando. Y con ella, comerciantes y vecinos contemplan cómo las promesas continúan hundiéndose al mismo ritmo que su pavimento.