Este mensaje repetido puede ser «veneno» para Ramos, Si el alcalde dice que tiene con el una relación «exquisita», cualquier crítica dura del socialista después puede parecer una pataleta o una falta de coherencia. Es una forma de domesticar la oposición mediante el elogio
Resulta tragicómico escuchar a Juan A. Peña en la entrevista del programa ‘El Pulso’ de Onda Guanche (dirigido por Juan Santana), del pasado jueves, hablar de la relación exquisita que mantiene con el líder del PSOE Alejandro Ramos, cosa que ya había refrendado en el Pleno ordinario de enero, donde se deshizo en elogios al socialista teldense.
Nada habría que objetar a esos sentimientos, si no fuera porque, tras las elecciones de mayo de 2023, Peña decidió dejar al PSOE de Alejandro Ramos fuera del gobierno municipal, optando por un pacto con Partido Popular, Coalición Canaria y Más por Telde.
Como las matemáticas sumaban sin el PSOE, Peña no necesitó a Ramos para alcanzar la mayoría absoluta, a pesar de ser la segunda fuerza más votada y era respetar lo que había emanado de las urnas.
Prefirió el galimatias con el que firmó el pacto y evitar tener un «vicealcalde» con demasiado peso político que pudiera hacerle sombra desde dentro.
Este discurso del de Ciuca no es inocente diciendo que tiene con Alejandro una relación es «exquisita, intenta conseguir:
- Aislar a Nueva Canarias: Al elogiar a Ramos, Peña intenta dividir a la oposición. Si trata bien al PSOE, hace que la oposición de del Bloque Canarista parezca «la única mala» o intransigente.
- Puertas abiertas con el PSOE: Mantener una relación impecable con Ramos por si el pacto actual pudiera resquebrajarse en los 15 meses que quedan deAislar a Nueva Canarias: Al elogiar a Ramos, Peña intenta dividir a la oposición. Si trata bien al PSOE, hace que la oposición de del Bloque Canarista parezca «la única mala» o intransigente.
- Este mensaje repetido puede ser «veneno» para Ramos, Si el alcalde dice que tienen con el una relación «exquisita», cualquier crítica dura del socialista después puede parecer una pataleta o una falta de coherencia. Es una forma de domesticar la oposición mediante el elogio.
Es una jugada de manual de Peña paraanestesiar la fiscalización del PSOE, un caso clásico de «te quiero mucho, pero gobernamos por separado». De hecho, Alejandro Ramos ha sido crítico con esta postura, recordando a menudo que esa «exquisitez» no se tradujo en un gobierno de progreso para la ciudad.







