Se han adquirido unos contenedores con una apertura tan estrecha que no caben las bolsas, que en su mayoría han perdido la tapa abatible que cerraba el mismo, con lo que los contenedores están permanentemente abiertos, con lo que eso supone de insectos y malos olores

Este mes se cumple un año desde que empezaron a colocarse los nuevos contenedores de carga lateral en la ciudad de Telde. Lo que en un principio generó muchas expectativas ha supuesto una oleada de quejas vecinales, unas por su falta de accesibilidad, y otras por la boca estrecha por la que no caben muchas de las bolsas y los ciudadanos terminan por dejarlas tiradas en el suelo.

Los vecinos aseguran que la situación no es puntual y que se repite en diferentes zonas del municipio tras la implantación del nuevo modelo de recogida lateral, lo que está provocando acumulación de residuos en el exterior de los recipientes.

Se han adquirido unos contenedores con una apertura tan estrecha que no caben las bolsas, que en su mayoría han perdido la tapa abatible que cerraba el mismo, con lo que los contenedores están permanentemente abiertos, con lo que eso supone de insectos y malos olores. Sin la barrera de la tapa, el olor a descomposición llega directamente a las ventanas de los vecinos, especialmente en los días de calor

En Telde, esto no es solo un problema de estética; es un retroceso de décadas en la higiene urbana. Cuando el contenedor pierde la tapa abatible, deja de ser un sistema de recogida moderno para convertirse en un simple «cajón» de basura al aire libre.