Los tertulianos completamente de acuerdo con el famoso estado “catatónico” del que habla la vicealcaldesa María González Calderín… pero no como algo del pasado, sino como una descripción bastante acertada del presente que vive Telde desde hace ya tres años

En una nueva reunión de la Plataforma Ciudadana “Tertuliando desde la Resistencia en Telde”, celebrada como cada viernes, sus integrantes volvieron a poner sobre la mesa uno de esos asuntos que cada vez generan más comentarios en la calle: la enorme distancia que existe entre la imagen que el Ayuntamiento proyecta en redes sociales y la realidad de una gestión que, a juicio de muchos vecinos, deja bastante que desear.

Pero antes de entrar en materia, lo primero que hicieron los integrantes de la tertulia fue tener un gesto que dice mucho más que cualquier publicación institucional: desear a Francisco Valido una pronta recuperación en su salud y confiar en que en pocos días vuelva a estar presidiendo, como siempre, la plataforma “Tertuliando desde la Resistencia en Telde”.

Porque si uno se guiara solo por lo que publica el gobierno municipal, Telde sería poco menos que la capital mundial de la eficacia, la cercanía, la transparencia y el amor institucional al ciudadano. Un municipio casi celestial, donde todo funciona, todo se atiende, todo se escucha y todo se resuelve con una sonrisa, un teléfono, un correo electrónico y, si hace falta, hasta con la extensión de Alcaldía.

Así lo vende el propio Ayuntamiento:
“Un Ayuntamiento abierto y al servicio de Telde”,
“institución transparente, cercana y volcada en dar respuesta directa a sus vecinos”,
“sin cita previa”,
“atención directa y accesible”,
y un alcalde que, según se anuncia, mantiene su compromiso de cercanía atendiendo personalmente a la ciudadanía todos los días desde las siete de la mañana.

Vamos, que solo falta decir que si usted llama a primera hora, además de resolverle el problema, le ponen un café y le preguntan si ha desayunado.

Sin embargo, los integrantes de la Plataforma Ciudadana señalaron que una cosa es la propaganda institucional perfectamente envuelta para redes sociales, y otra muy distinta la realidad que perciben muchos ciudadanos, que siguen viendo cómo los asuntos verdaderamente delicados no se contestan, no se explican y, en algunos casos, ni siquiera se mencionan.

Y ahí fue donde el debate se calentó.

Porque mientras el Ayuntamiento presume de cercanía, transparencia y escucha activa, sigue sin ofrecer explicaciones públicas convincentes sobre una de las cuestiones que más incomodidad ha generado en la opinión pública local: el asunto de los sobres con dinero en metálico para el pago de los premios de la Gala Drag de 2025.

Y claro, los tertulianos no pudieron evitar la ironía.

Porque resulta admirable, dijeron algunos, que en Telde se pueda presumir con tanta intensidad de “institución abierta” mientras hay temas que, cuando aparecen, parecen activar un misterioso protocolo de silencio administrativo emocional. Para poner publicaciones bonitas sí hay tiempo. Para sacar pecho sobre cercanía, también. Para repetir que todo está al servicio del ciudadano, por supuesto. Pero para hablar de lo incómodo, de lo espinoso, de lo que huele políticamente mal… ahí ya la transparencia se vuelve translúcida.

Según se comentó en la reunión, en Telde se ha perfeccionado un nuevo modelo de gestión pública: gobernar de cara al móvil. Mucha imagen, mucho vídeo, mucha pose institucional, mucho mensaje edulcorado y mucha presencia digital. Pero cuando toca bajar del escaparate y responder con claridad, la cosa cambia.

Uno de los asistentes resumió con sorna lo que muchos piensan en la calle: “Aquí no gobiernan un ayuntamiento, aquí gestionan una cuenta de Instagram con edificio propio”.

Y no le falta gracia a la frase.

Pero el momento más irónico de la tertulia llegó cuando algunos participantes hicieron referencia a la palabra de moda en el argumentario político reciente. Varios tertulianos, con bastante retranca, reconocieron que estaban completamente de acuerdo con el famoso estado “catatónico” del que habla la vicealcaldesa María González Calderín… pero no como algo del pasado, sino como una descripción bastante acertada del presente que vive Telde desde hace ya tres años.

Porque claro, añadían, si “catatónico” significa inmóvil, bloqueado o desconectado de la realidad, quizás la definición no iba tan desencaminada… solo que con un pequeño desfase temporal.

Y en ese mismo contexto de debate, los integrantes de la plataforma también quisieron reconocer públicamente la actitud del concejal de la oposición Héctor Suárez, a quien felicitaron por su valentía al llevar al pleno municipal —y hacerlo además de frente, mirando al gobierno— una cuestión tan delicada como la denuncia del presunto pago del premio de la Gala Drag en un sobre con dinero en efectivo.

Un asunto que, como se comentó en la tertulia, no solo exige explicaciones, sino que además el propio concejal no dudó en calificar, aportándole un tono especialmente serio, llegando incluso a ponerle “color oscuro” a ese proceder, subrayando la gravedad política y ética que podría tener un hecho de estas características si se confirmara.

Porque si algo preocupa a los miembros de “Tertuliando desde la Resistencia en Telde” es precisamente esa sensación de que en el municipio hay una sobredosis de relato y una preocupante escasez de explicaciones. Como si el gobierno local creyera que publicar equivale a resolver, que salir mucho en redes es sinónimo de trabajar bien y que la mejor forma de esquivar una crisis es llenar el día de contenido institucional sonriente.

Durante el debate, también se insistió en que la ciudadanía no necesita tantas campañas de autopromoción, ni tantos mensajes en modo anuncio, ni tanta estética de administración modélica. Lo que necesita son respuestas. Respuestas de verdad. Explicaciones claras. Menos humo digital y más responsabilidad política.

Porque un Ayuntamiento no se convierte en “abierto” solo por decirlo en un cartel o en una publicación con emojis. Se convierte en abierto cuando da la cara también en los asuntos incómodos. Cuando no selecciona las preguntas. Cuando no distingue entre lo que luce y lo que mancha. Cuando la cercanía sirve no solo para la foto, sino también para rendir cuentas.

Los integrantes de la Plataforma coincidieron en que este tipo de contradicciones son precisamente las que llevan años analizando cada viernes. No se entrevista a nadie. No se monta ningún espectáculo. Se debate. Se escucha. Se opina. Se comparte el malestar ciudadano. Y así llevan más de tres años, viernes tras viernes, abordando los problemas reales que afectan a Telde, sin maquillaje, sin consignas y sin miedo a señalar lo que muchos comentan en la calle pero otros prefieren callar.

Y así, dijeron, seguirán.

Porque mientras haya en Telde ciudadanos que vean más propaganda que gestión, más postureo que soluciones y más publicaciones que explicaciones, habrá también una mesa, unas voces y una plataforma dispuesta a poner el dedo en la llaga.

Tertuliando desde la Resistencia en Telde” volvió a dejar claro este viernes que la preocupación ciudadana no está en cuántas publicaciones hace el Ayuntamiento ni en cuántas veces se repite la palabra “cercanía”, sino en algo mucho más sencillo y mucho más serio: saber si el gobierno municipal está dispuesto a responder cuando de verdad toca hacerlo.

Porque en Telde, a estas alturas, ya no basta con abrir las puertas del despacho.