Entre ironías y humor canario apareció de nuevo la figura del ya conocido “catador de queso”, presuntamente a sueldo y facturando al Ayuntamiento a través de la empresa municipal Gestel, encargado —según los tertulianos— de convertir datos incómodos en cuentos de corrientes marinas caprichosas

La plataforma ciudadana “Tertuliando desde la Resistencia en Telde”, que preside el exalcalde Paco Valido, volvió a reunirse un viernes más en San Gregorio. Y, una vez más, el diagnóstico fue unánime y demoledor: la agenda política real de Telde no es la que se anuncia en ruedas de prensa ni en vídeos institucionales, sino la que se padece a diario en los barrios.

Los contertulios coincidieron en que la conversación pública en el municipio se ha reducido a un bucle estéril de pactos, reproches y equilibrios de poder entre CIUCA, su alianza con Primero Canarias y un Partido Popular en Telde que pasó de insinuar una moción de censura a su socio de gobierno a convivir con él en una cómoda rutina de silencios compartidos.
Mientras tanto, de lo verdaderamente importante, se han olvidado por completo.

El retrato que se dibujó en la tertulia no necesita demasiados adornos:
Sin polideportivo.
• Sin mercado municipal.
• Sin aparcamientos.
• Calles plagadas de socavones.
• Parques infantiles sucios, deteriorados y, en algunos casos, peligrosos.
• Contratos de alumbrado público, parques infantiles y bienestar animal guardados en un cajón
.

Una ciudad sin rumbo, navegando a la deriva y —como se ironizó— con la proa directa al marisco.

A ese abandono estructural se suma la ausencia de autoridad en la calle: la Policía Local ni está ni se le espera, los barrios sobreviven como pueden y la gestión municipal brilla por su ausencia. La sensación general es la de una ciudad abandonada a su suerte.

La costa: playas cerradas y explicaciones ausentes
El debate se tensó especialmente al abordar la situación de la costa de Telde.
Las playas, cerradas.
Las banderas, recogidas… y en riesgo.
Las explicaciones, desaparecidas.

Y lo más grave, subrayaron los tertulianos: no hay un alcalde capaz de dar la cara y explicar qué está ocurriendo tras casi tres meses de episodios de contaminación.

Salinetas y Melenara permanecen cerradas tras la recomendación del Servicio Canario de la Salud, por la detección reiterada de manchas de materia grasa, espuma aceitosa y olor a pescado entre las jaulas marinas, las zonas de baño y el muelle de Taliarte, con la ayuda —según el relato oficial— de unos vientos milagrosos que empujan la contaminación siempre en la dirección conveniente.

Lo que ya no se acepta es el relato cambiante. En la reunión volvió a ironizarse con el ya bautizado “milagro de las corrientes marinas”: una explicación que aparece y desaparece mientras el mar sigue igual… o peor.

Tres meses y ni rastro del SEPRONA
Uno de los puntos que mayor inquietud generó fue el silencio absoluto sobre el informe del SEPRONA.
Tres meses después, no hay comunicado, ni conclusiones, ni plazos. Silencio administrativo con aroma a salitre.

Frente a ese mutismo, sí se recordó que existe un informe técnico elaborado por un catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con criterios científicos y datos contrastados. Según se expuso en la tertulia, ese informe habría sido reinterpretado —o directamente manipulado— para decir justo lo contrario de lo que concluía, alimentando un relato oficial más cómodo que veraz.

Entre ironías y humor canario apareció de nuevo la figura del ya conocido “catador de queso”, presuntamente a sueldo y facturando al Ayuntamiento a través de la empresa municipal Gestel, encargado —según los tertulianos— de convertir datos incómodos en cuentos de corrientes marinas caprichosas.

Exigencias claras y sin rodeos
Más allá del tono sarcástico, la reunión concluyó con peticiones claras y unánimes:
• Urgencia en las conclusiones de los informes pendientes.
• Transparencia total sobre el origen real de la contaminación.
• Asunción de responsabilidades políticas cuando se conozcan los resultados.
• Disculpas públicas a la ciudadanía por meses de confusión, versiones contradictorias y playas cerradas.

La indignación aumentó al recordar que las playas clausuradas cuentan con Bandera Azul, un galardón recogido por la concejalía de Playas como símbolo de calidad, seguridad y excelencia ambiental.

Las preguntas quedaron flotando en el aire, tan visibles como las manchas en el mar:

¿Va este gobierno de Juan Antonio Peña a permitir que Telde pierda las banderas azules tras años de esfuerzo?
¿Será este el legado de la gestión de playas que deja la vicealcaldesa y portavoz del PP, María Inmaculada González Calderín?
¿Cómo se llama una gestión que presume de banderas azules heredadas mientras cierra playas por contaminación?

Un silencio más ruidoso que el mar
Ni el alcalde de Telde ni la concejalía de Playas han ofrecido explicaciones públicas claras sobre los informes, los plazos, la posible pérdida de los galardones ni las responsabilidades políticas. Un silencio que, como se dijo en la tertulia, empieza a ser más ruidoso que las propias manchas en el mar.

La reunión se cerró con una reflexión compartida, al margen de ideologías:

“El mar puede tener corrientes misteriosas, pero la gestión pública no debería ir siempre a la deriva.”

Las playas siguen cerradas.
El baño, prohibido.
Las banderas azules, en el aire.
Y la ciudadanía, una semana más, esperando respuestas en lugar de milagros y promesas incumplidas.

El alcalde dice estar harto.
Y los ciudadanos preguntan: ¿cómo están los ciudadanos, señor alcalde?