Resulta especialmente grave que, mientras se desarrollan campañas institucionales y discursos políticos sobre inclusión social, muchas personas continúan sobreviviendo en habitaciones precarias, viviendas inseguras o directamente en la calle. La emergencia social no puede seguir utilizándose como escaparate político ni como herramienta propagandística
La concejala de Servicios Sociales Adela Álvarez (PP), se ha pasado tres años de mandato, haciendo balances, recuentos de personas sin hogar y promesas vacías. En Telde la realidad social contrasta cada día más con el discurso institucional. Mientras Servicios Sociales cada cierto tiempo celebra reuniones, anuncios, estrategias y recuentos de personas sin hogar, la única realidad es que esta es una de las áreas más castigadas presupuestariamente del municipio.
Resulta especialmente grave que, mientras se desarrollan campañas institucionales y discursos políticos sobre inclusión social, muchas personas continúan sobreviviendo en habitaciones precarias, viviendas inseguras o directamente en la calle. La emergencia social no puede seguir utilizándose como escaparate político ni como herramienta propagandística.
La ciudadanía asiste a una sucesión interminable de mesas técnicas, diagnósticos, campañas institucionales y recuentos nocturnos de personas sin hogar que apenas se traducen en soluciones reales. Contar personas vulnerables no sirve de nada cuando siguen faltando viviendas de emergencia, atención psicológica, personal suficiente y respuestas ágiles para familias en exclusión.
La paradoja resulta aún más evidente cuando otros municipios españoles destinan entre un 15% y un 25% de sus presupuestos a políticas sociales, mientras Telde mantiene porcentajes muy inferiores y alejados de los estándares considerados excelentes por los especialistas en servicios públicos
La consecuencia directa es visible en la calle: ayudas que se eternizan, profesionales saturados, pobreza cronificada, aumento del sinhogarismo y vecinos que sienten que los Servicios Sociales se han convertido en un laberinto burocrático más que en una herramienta de proteccióna los más desfavorecidos.
La ciudadanía no necesita más postureo político ni fotografías institucionales. Necesita hechos. Necesita que los Servicios Sociales dejen de ser la cenicienta del presupuesto municipal y pasen a ocupar el lugar prioritario que exige la emergencia social que vive Telde.







