Creo sinceramente que nuestra ciudad ha dejado escapar una oportunidad muy importante durante estos últimos tres años. Mientras otros municipios han aprovechado este tiempo para modernizar su administración, fortalecer sus servicios públicos y preparar su futuro, aquí seguimos hablando de demasiados problemas que continúan esperando solución
Cada 1 de agosto, Canarias recuerda el Beñesmén o Beñesmer, la antigua fiesta de la cosecha. Era el tiempo de celebrar los frutos obtenidos tras meses de cultivo y de mirar con esperanza hacia un nuevo ciclo. Aquella tradición nos sigue dejando una enseñanza plenamente vigente: ninguna cosecha aparece por casualidad. Detrás de cada fruto hay trabajo, planificación, constancia y decisiones tomadas mucho antes de que llegue el momento de recoger. Lo mismo ocurre con las ciudades. El progreso no nace de las palabras, sino de las decisiones; no se consigue aparentando que se trabaja, sino trabajando de verdad. Quien aspira a recoger resultados primero debe haber sembrado un proyecto.
Esa reflexión me acompaña cada vez que recorro un barrio de Telde, escucho a un colectivo o estudio un expediente municipal. Cada problema que encuentro me reafirma en una misma idea: nuestra ciudad necesita mucho más que respuestas puntuales. Necesita una dirección clara; Telde necesita un proyecto de ciudad. Desde hace tiempo vengo defendiendo que Telde carece de una verdadera planificación que marque objetivos, prioridades y plazos. Seguimos sin un Plan de Actuación Municipal que permita saber hacia dónde queremos ir y cómo vamos a llegar. Sin ese rumbo, la improvisación termina ocupando el lugar de la gestión, y las oportunidades acaban perdiéndose antes incluso de empezar.
Pero un proyecto tampoco avanza únicamente con documentos. Hace falta un equipo preparado para convertir las ideas en realidades. Gobernar exige capacidad, coordinación, método y seguimiento permanente. Exige conocer bien los problemas antes de que estallen y trabajar con rigor para resolverlos. No basta con reaccionar cuando surge una dificultad ni con intentar compensarla mediante anuncios o fotografías. La confianza de los vecinos se gana de otra manera: cumpliendo la palabra dada, explicando la verdad, rindiendo cuentas y demostrando, con hechos, que cada decisión responde a una estrategia pensada para mejorar la ciudad.
Lo digo con respeto, pero también con la responsabilidad que siento hacia Telde. Creo sinceramente que nuestra ciudad ha dejado escapar una oportunidad muy importante durante estos últimos tres años. Mientras otros municipios han aprovechado este tiempo para modernizar su administración, fortalecer sus servicios públicos y preparar su futuro, aquí seguimos hablando de demasiados problemas que continúan esperando solución. Y el tiempo, como ocurre con las cosechas, nunca vuelve. Una temporada perdida no puede recuperarse. Cuando no se siembra en el momento oportuno, simplemente no hay frutos que recoger.
A pesar de ello, sigo siendo profundamente optimista. Creo en Telde porque cada semana encuentro personas que emprenden, educan, investigan, trabajan, crean cultura, impulsan el deporte, sostienen asociaciones y dedican parte de su vida a mejorar esta ciudad sin esperar nada a cambio. Son ellas quienes me convencen de que Telde tiene mucho más futuro del que hoy refleja su presente. Por mi parte, seguiré haciendo lo que he hecho desde el primer día: escuchar, recorrer los barrios, estudiar los problemas, dialogar con quienes mejor conocen cada realidad, y defenderlo nuestro proyecto en el pleno municipal, proponiendo alternativas serias y viables. No creo en la política que promete lo imposible ni en la que maquilla la realidad para conseguir un titular. Creo en la planificación, en el trabajo constante y en la honestidad de decir siempre la verdad a los vecinos. Porque, igual que enseñaba el Beñesmén, ninguna cosecha nace el día de la fiesta. La cosecha comienza mucho antes, cuando alguien decide preparar la tierra, sembrar con criterio y cuidar cada paso del camino. Estoy convencido de que Telde volverá a recoger grandes frutos. Y cuando llegue ese momento, no será por casualidad. Será porque, mucho antes, alguien decidió dejar de hablar de la cosecha y empezar, de verdad, a sembrarla.
José Luis Macías Alonso es Concejal-Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde







