Javier señaló que “es altamente improbable que las piscifactorías de Aquanaria en Telde sean el origen de la contaminación de las playas, prácticamente imposible, porque la acuicultura de peces que hacemos, o sea, esta instalación y toda la acuicultura de peces que se hace en España y en Europa, se hace en espacios que son públicos, que es dominio público, que pertenece a todos los españoles y los gestionan las Administraciones Públicas, como en Gran Canaria y el Ministerio de Transición Ecológica en Madrid. Y eso quiere decir que la actividad de la empresa está periódicamente sometida a análisis medioambientales en los que se mira el agua alrededor, se mira los fondos y lo hace una empresa externa que está certificada para ello y los resultados se van trasladando periódicamente a la Administración Públia»

Javier señaló que “es altamente improbable que las piscifactorías de Aquanaria en Telde sean el origen de la contaminación de las playas, prácticamente imposible, porque la acuicultura de peces que hacemos, o sea, esta instalación y toda la acuicultura de peces que se hace en España y en Europa, se hace en espacios que son públicos, que es dominio público, que pertenece a todos los españoles y los gestionan las Administraciones Públicas, como en Gran Canaria y el Ministerio de Transición Ecológica en Madrid. Y eso quiere decir que la actividad de la empresa está periódicamente sometida a análisis medioambientales en los que se mira el agua alrededor, se mira los fondos y lo hace una empresa externa que está certificada para ello y los resultados se van trasladando periódicamente a la Administración Pública. Y si durante muchos años no ha habido ningún problema, no ha habido ningún análisis que determinara que se estaba sopeando el fondo, o que el agua estaba degradándose por cualquier motivo alrededor, eso lo habrían detectado estos análisis. Y esos análisis en esas instalaciones concretas, a mí no me consta que hubiera habido ningún problema en los resultados”.

“Entonces, que de un día para otro haya una contaminación de tal magnitud que sea capaz de matar a los peces es muy raro, es muy raro. El caso es que la acuicultura es una actividad muy, muy controlada por las Administraciones por ese motivo. Luego también, porque bueno, lo que está esta empresa (Aquanaria), está haciendo ahí es comida, y por lo tanto, las exigencias en el control de cómo se hace esa comida, que son los peces, los pescados, son muy, muy intensos”, apuntó Javier Ojeda.

El biólogo afirmó que “entendemos todos que la situación judicial es grave y la empresa tiene que ir trabajando con la confidencialidad necesaria para ir lo más seguro posible en el procedimiento, que desde luego yo lo he estado siguiendo y la empresa lo está sufriendo enormemente. Está sufriendo el personal, está sufriendo los directivos porque es una situación tremendamente incómoda”.