La propuesta que salió de la reunión es clara y además bastante razonable: que el Ayuntamiento de Telde traslade al Cabildo de Gran Canaria la posibilidad de recuperar el acceso histórico a La Pardilla mediante la construcción de un pequeño carril de desaceleración
En la última reunión de la plataforma ciudadana “Tertuliando desde la Resistencia en Telde”, celebrada como cada viernes en la plaza de San Gregorio en Telde, los tertulianos pusieron sobre la mesa uno de esos problemas diarios que desesperan a cientos de vecinos y conductores: el acceso a La Pardilla.
Porque la realidad es evidente. El cierre del acceso tradicional a La Pardilla no ha solucionado absolutamente nada. Más bien al contrario. Lo único que ha conseguido es trasladar el caos circulatorio a otro punto, provocando colas interminables, nervios al volante y una sensación generalizada de improvisación.
Los vecinos y conductores que utilizan esa vía lo viven cada día. El carril actual se convierte en una auténtica ratonera donde terminan mezclándose los vehículos que intentan acceder a los centros comerciales con aquellos que simplemente quieren entrar en La Pardilla. Resultado: atascos permanentes, frenazos, desesperación y una circulación cada vez más peligrosa.
Pero el problema ya no es solo de tráfico. También empieza a ser un problema económico y social para el barrio. Debido al cierre del acceso de siempre, hay comercios de La Pardilla que están viendo cómo cae la clientela, cómo se complica la llegada de los clientes y cómo el barrio pierde movimiento. Algunos negocios, según se comentó en la reunión, están ya a punto de cerrar la persiana si no se corrige esta situación.
Porque cuando una decisión de tráfico no solo genera colas, sino que además ahoga al pequeño comercio, espanta a los clientes y castiga a quienes llevan años levantando la puerta cada mañana, el asunto deja de ser una simple cuestión de movilidad. Se convierte en un problema de supervivencia comercial.
“Tertuliando desde la Resistencia en Telde” considera incomprensible que se haya eliminado “la entrada de siempre” sin ofrecer una alternativa verdaderamente eficaz. Porque si después de cortar el acceso las colas siguen exactamente igual —o incluso peor—, la pregunta es inevitable: ¿qué se ganó con la medida?
Y aquí es donde muchos ciudadanos empiezan a pensar que, una vez más, las administraciones toman decisiones desde un despacho sin escuchar a quienes utilizan diariamente las carreteras, ni a los vecinos, ni a los comerciantes, ni a quienes sufren cada día las consecuencias.
La propuesta que salió de la reunión es clara y además bastante razonable: que el Ayuntamiento de Telde traslade al Cabildo de Gran Canaria la posibilidad de recuperar el acceso histórico a La Pardilla mediante la construcción de un pequeño carril de desaceleración.
Nada de macroproyectos millonarios. Nada de vender infografías futuristas. Simplemente una solución práctica, lógica y funcional que permita separar el tráfico que va hacia los centros comerciales del que entra al barrio.
Porque actualmente todo termina convertido en una especie de embudo imposible donde pagan justos por pecadores. El vecino que vuelve a casa se ve atrapado en la misma cola que quien va de compras, y la circulación acaba siendo un auténtico castigo diario.
Muchos ciudadanos ya empiezan a preguntarse cuánto tiempo más habrá que soportar esta situación mientras las administraciones se pasan la pelota unas a otras. Porque cuando un problema afecta todos los días a cientos de personas y empieza incluso a poner en riesgo la continuidad de comercios del barrio, ya no vale aquello de “estamos estudiándolo”.
Los tertulianos fueron incluso más allá y dejaron una reflexión demoledora: en Telde parece que se tarda menos en anunciar grandes proyectos, hacer ruedas de prensa y subir vídeos a redes sociales que en resolver pequeños problemas cotidianos que realmente afectan a la vida de la gente.
Mientras tanto, en La Pardilla, los coches siguen avanzando metro a metro, los conductores siguen perdiendo paciencia, los comerciantes siguen mirando la caja con preocupación y el famoso “nuevo acceso” continúa demostrando que, de momento, el atasco sigue siendo el verdadero protagonista.








Aqui siempre se habla de la entrada a La Pardilla. Y que pasa con la salida?. Antes llegabamos al final de la calle Raimundo Lulio y por el carril de aceleracion/desaceleración nos incorporabamos a la autopista. Ahora no, debemos bajar junto a la calle de acceso a Makro y llegar a la rotonda donde se concentra el trafrico que quiere llegar a la Pardillla, otro que quiere ir a Makro, Decatlon y esa zona y el que viene de toda la zona de La Garita – La Estrella – Lomo los Melones y demas. Pues todo ese trafico se une aqui, que viene desde el Casco Urbano de Telde y sus barrios, Valsequillo y otros municipios y que al final terminan en la autovia de Telde-La Garita. Que ocurre? que cuando van al sur de la isla, se unen con todo el trafico que viene desde la rotonda de La Pardilla y eso produce gran peligrosidad y un caos a la salida hacia a la autopista junto al Hiperdino de Marpequeña y Cruce de Melenara. Señores politicos, no se merecen los que ganan y nos roban, Cabildo, Gobuierno Autonomo y Ayuntamiento de Tetde. Son todos ustedes unos ineptos y unos in-deseables