El propietario del establecimiento, Juan Francisco Naranjo, aclara que las acciones legales no persiguen ningún fin económico, sino restablecer el buen nombre de la empresa ante las «injusticias» y las informaciones sesgadas sufridas

Dada por suspendida y sin avenencia la conciliación con dos medios de desinformación l de Telde, (la web financiada con dinero público a través de la empresa Gestel (La Actualidad de Telde) y la Radio Pirata dirigida por el Ronco) la sala de fiestas La Bella Época continuará adelante con las acciones judiciales emprendidas contra ambos medios.

La representación legal de la sala de fiestas ‘La Bella Época’ (gestionada por la mercantil Macrodisco Show SL) ha confirmado que continuará con el proceso judicial contra dos medios de comunicación locales de Telde, tras haberse dado por suspendido y sin avenencia el preceptivo acto de conciliación previa entre las partes.

La empresa da así un paso al frente en los tribunales contra los citados medios, a los que acusa de difundir informaciones sesgadas, perjudiciales y no contrastadas en relación con el polémico precinto y cierre de sus instalaciones.

Defensa del honor frente al beneficio económico

El propietario de ‘La Bella Época’, Juan Francisco Naranjo, ha querido dejar claro que estas demandas no están motivadas por ambiciones financieras. «No se persigue ningún interés económico«, ha señalado de forma tajante. El objetivo único y prioritario de esta ofensiva legal es combatir lo que consideran una cadena de injusticias y defender el buen nombre, la reputación y el honor de la empresa, un activo familiar y comercial que se ha visto severamente dañado ante la opinión pública y sus clientes debido a la cobertura mediática unilateral, que a juicio de la empresa se limitó a replicar la versión municipal.

Al enfocarlo como una lucha contra las «injusticias», el propietario busca legitimidad social. Se posiciona no como un empresario que litiga por una compensación, sino como un ciudadano que planta cara a lo que considera una actuación administrativa arbitraria (la presunta prevaricación de los técnicos) y a un periodismo que, según su versión, no contrastó la información.