Ante un comunicado triunfalista que se aleja de la realidad de la situación vivida, solo cabe una rectificación inmediata porque ofende al personal municipal, la normalización urgente de los pagos y la asunción de responsabilidades políticas es la única respuesta viable porque el alcalde Juan A. Peña está dañando gravemente la credibilidad institucional
En plena Semana Santa, último día del mes de marzo, con los sindicatos en pie de guerra, el Alcalde de Telde se descuelga hoy con una nota de prensa donde dice que “procede al pago de las nóminas y refuerza la gestión municipal con transparencia y liderazgo”
Pero lo más grave no es solo el retraso, sino la actitud chulesca del propio alcalde. Lejos de asumir su responsabilidad, Juan Antonio Peña insiste en hablar de una supuesta “gestión bien hecha”. Esta afirmación resulta incomprensible y supone un ejercicio de desconexión con la realidad que viven los empleados públicos afectados.
Es, sencillamente, el colmo Juan Antonio Peña ha perdido la vergüenza, cuando lo habitual era pagar en Semana Santa el día 22 del mes, trata de salvar los muebles, eso sin sin reconocer su inoperancia como gestor de esta ciudad.
Como ya no cuela señalar a la corporación anterior ni puede eludir su responsabilidad, con la excusa de la herencia recibida, porque lo que ocurre es fruto de su mandato y mala gestión, se descuelga con un comunicado enviado a través del gabinete de comunicación municipal que causa vergüenza ajena
Esta falta de autocrítica evidencia no solo incapacidad para gestionar, sino también una preocupante falta de respeto hacia quienes dependen de su salario para sostener a sus familias. La improvisación, la desorganización y la ausencia de explicaciones se han convertido en la tónica habitual de un gobierno que parece más preocupado por el relato que por resolver los problemas reales.
Resulta inadmisible que no se cumpla con una de las obligaciones más básicas de cualquier administración: pagar en tiempo y forma a sus trabajadores. Un gobierno que no garantiza las nóminas a tiempo no puede hablar de “gestión bien hecha”; puede hablar, como mucho, de una gestión fallida.
Ante un comunicado triunfalista que se aleja de la realidad de la situación vivida, solo cabe una rectificación inmediata porque ofende al personal municipal, la normalización urgente de los pagos y la asunción de responsabilidades políticas es la única respuesta viable porque el alcalde Juan A. Peña está dañando gravemente la credibilidad institucional
Los sindicatos han escenificado esta “hecatombe” municipal, con concentraciones y protestas, cada miércoles frente a las oficinas municipales de El Cubillo, hay una desmotivación del personal, lo que se traduce en la falta de voluntad para sacar adelante expedientes si no hay una contrapartida de respeto laboral, y existe un desgaste político real del grupo de gobierno, ningún alcalde sobrevive bien a una plantilla municipal que trabaja a disgusto, porque la ciudad se paraliza. MC







